Túnez: El candidato del Fondo Monetario Internacional vence en las generales

fuente: cronicapopular.es
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Conforme a lo decidido por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), las elecciones legislativas tunecinas se celebraron el 26 de octubre de 2014. Aprobada tras intensos debates el 25 de junio por 125 votos, frente a 13 y 17 abstenciones, esta decisión revistió especial importancia, toda vez que fijaba el orden de los escrutinios populares – legislativo y presidencial-, los cuales, de acuerdo con la Constitución adoptada en enero de 2014, deberán celebrarse antes de finales de este año. Con la adopción de otra fecha crucial, la de la primera vuelta de las presidenciales para el 23 de noviembre, Túnez culmina así la última etapa de su proceso constituyente, iniciado tras la revolución del 11 de enero de 2011. En estas elecciones legislativas, las primeras después de la adopción de la nueva Constitución en enero de 2014, los tunecinos deberán elegir a sus representantes para cubrir los 217 escaños que componen la Asamblea Nacional.

Contrariamente a todos los vaticinios, que preveían una escasa participación, en estos comicios la participación fue superior al 60%, casi 10 puntos por encima de la registrada en las elecciones de octubre de 2011, que fue de un 52% de la población. El sistema electoral tunecino es proporcional y, por lo tanto, los partidos minoritarios tienen también su cabida en el Parlamento, pero estas últimas elecciones pusieron de manifiesto una tendencia a la bipolarización del voto. Contrariamente a los resultados de las elecciones de octubre de 2011, en las que el Partido más votado fue el islamista Ennahda (Renacimiento, en árabe), que obtuvo 89 escaños, en éstas los islamistas solo obtuvieron 69 escaños, 20 menos que en las anteriores. Los otros dos partidos que prestaron apoyo a En-nahdapara gobernar en coalición, el Congreso por la República (CPR) y el Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades, más conocido como Et-takatol (Foro, en árabe), sencillamente se desplomaron. Fundado el 25 de julio de 2001 por Moncef Marzuki, que se convertiría después de las elecciones de octubre de 2011 en el Primer Presidente de la República de Túnez elegido democráticamente, el Congreso por la República (CPR) pasó de 29 escaños (8,7%) en las legislativas de 2011 a 3 escaños en estas últimas. En cuanto a Et-takatol, que había obtenido 20 escaños (7%) en las anteriores, obtuvo en éstas solo 2. Ambos partidos eran de centro-izquierda, laicos, y afines a la socialdemocracia. Et-takatol era miembro de la Internacional Socialista.

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En estas elecciones de 2014 el partido más votado, con 85 escaños, fue Nidaa Tunis (Llamamiento por Túnez), que en las anteriores elecciones, las de 2011, ni siquiera existía. Este partido, de corte laico, considerado de centro-derecha, aunque yo lo clasificaría más bien abiertamente de derechas, fue fundado en abril de 2012, primero como “iniciativa”, y, luego, en junio, como partido. En julio del mismo año fue autorizado. Próximo a cumplir los 88 años (nació el 29 de noviembre de 1926), su fundador, Beyi Caid Essebsi, abogado formado en París, ocupó importantes cargos con Burguiba (Ministro del Interior, Defensa y Asuntos Exteriores) y con Ben Ali (Presidente del Parlamento). Después del derrocamiento de este último en enero de 2011, Essebsi ocupó el puesto de Presidente del Gobierno provisional desde el 27 de febrero de 2011 al 24 de diciembre del mismo año. Este incombustible y acomodaticio perro viejo de la política, que no se resignaba a abandonar la escena pública y apearse del machito para dedicarse a cultivar su jardín, decidió lanzar una nueva formación, destinada principalmente a reagrupar a los antiguos dirigentes y militantes del extinto partido de Ben Ali, el Reagrupamiento Constitucional Democrático (RCD), y fundar su propio partido, con él como jefe indiscutible. Además de los antiguos miembros del RCD,Nidaa Tunis reúne a otros elementos de la alta y media burguesía tunecina, partidarios de un capitalismo neoliberal y de instaurar políticas económicas y sociales que sirvan los intereses de las grandes compañías transnacionales. Todo ello en nombre del crecimiento económico y la modernización del país. La incapacidad del gobierno tripartito de coalición- En-nahda, Congreso por la República (CPR), Et-tatakol– para enderezar la desastrosa situación económica del país, con un lento crecimiento del PIB- un 2,7% en 2013 frente al registrado en la década anterior, que superaba el 5%- y la elevada tasa de desempleo, superior al 15,7% frente al 14% en 2010, le pasó factura en las urnas.

Sin embargo, esto no basta para explicar el impresionante auge de Nidaa Tunis. Su campaña electoral fue sobre todo una campaña “anti-En-nahda” y contra el islamismo, y no cabe duda de que este discurso tuvo favorable acogida entre los miles de partidarios y enchufados del antiguo régimen de Ben Ali, así como entre ciertas capas de la burguesía conservadora tunecina occidentalizada. Nos inclinamos a pensar que Nidaa Tunis recibió además un oportuno empujoncito de los grupos interesados en un cambio de gobierno que ofreciera mayores garantías para la inversión extranjera. El gobierno de los islamistas no las ofrecía, debido principalmente a que las acciones terroristas de grupúsculos radicales surgidos de sus propias filas no eran condenados ni castigados con la debida contundencia por En-nahda, y espantaban a posibles inversores extranjeros. Dicho esto, conviene, no obstante, insistir en que En-nahda y Nidaa Tunis son partidarios de las mismas políticas en materia social y económica. Ambas fuerzas apoyan la idea de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aunque los partidos islamistas no tengan en general un programa de gobierno claramente definido en materia económica, son, en cualquier caso, partidarios del neoliberalismo. Por eso, En-nahda no se diferencia en este sentido de partidos “liberales” como Nidaa Tunis, si no fuera porque este último se declara laico.

A diferencia de Egipto, en Túnez no hubo necesidad de recurrir al ejército para imponer el “orden” y la “seguridad pública”. El problema se solucionó con unas elecciones, en las que la victoria de Nidaa Tunis se supone que habrá de garantizar los cambios que el FMI impone: una mayor liberalización del mercado del trabajo, privatizaciones. En fin, toda la batería de drásticas medidas a las que el FMI suele someter a los países llamados “en desarrollo” a cambio de préstamos que endeudan a los Estados y empobrecen aún más al pueblo. El FMI ya ha prometido un préstamo al nuevo Gobierno y para marzo de 2015 está prevista en Túnez una reunión de inversores de los Estados Unidos.

Ahora solo falta ver con qué partidos decidirá Nidaa Tunis coaligarse para gobernar, ya que con 85 escaños no tiene la mayoría parlamentaria, que es de 109. Essebsi ha manifestado que buscará alianzas con los partidos que le son más afines, es decir, partidos de derechas y laicos. En este sentido, la Unión Patriótica Liberal parece un buen candidato. De tendencia ultraliberal, este partido, liderado por el millonario Slim Riahi, presidente del club de fútbol African, llegó en tercera posición, con 16 escaños, lo que no le bastará a Essebsi para tener la mayoría. Pero sí la tendría si a ellos se une, con sus 8 escaños, Afak Tunis (Horizontes de Túnez), partido de centro-derecha, fundado el 28 de marzo de 2011. Los tres suman exactamente los 109 escaños que necesita Essebsi. ¡Qué casualidad!

No creemos que el Frente Popular, constituido por diversas formaciones de izquierdas, fundamentalmente Et-tachdid (Renovación), o sea, el Partido Comunista de Túnez, que obtuvo en estas elecciones 15 escaños, esté dispuesto a apoyar al Gobierno que forme Essebsi. No parece tampoco probable que éste prevea una posible alianza conEn-nahda (68 escaños). Nidaa Tunis basó su campaña electoral en un discurso antiislamista dirigido contra En-nahda, y sus votantes difícilmente aceptarían que se aliase con el partido que ellos contribuyeron a desbancar con sus votos. Dicho esto, nunca se sabe. En los próximos días, veremos cuáles son los pasos de Essebsi. Después de su triunfo en las legislativas, lo más probable es que el veterano político se presente como candidato a las presidenciales, que se celebrarán el próximo 23 de noviembre. Y eso a sus casi 88 años.

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