Venezuela: algunas cifras para discutir (en serio) el proceso revolucionario

El siguiente artículo parte de la siguiente base: casi todo lo que los medios de comunicación que marcan la agenda informativa nacional e internacional informan acerca del proceso bolivariano de Venezuela es falso o está seriamente distorsionado

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Autor: Director
15/03/2010

El siguiente artículo parte de la siguiente base: casi todo lo que los medios de comunicación que marcan la agenda informativa nacional e internacional informan acerca del proceso bolivariano de Venezuela es falso o está seriamente distorsionado.  Se trata de una constatación, no de un lamento. Los medios de comunicación siempre han cumplido un rol político e ideológico, sólo que hoy la concentración de la propiedad medial hace que conseguir información alternativa se vuelva más complicado y que la lucha por legitimar representaciones sea más difícil para la izquierda.

Sobre esta base entonces y concientes de que es lo negativo lo que suele siempre destacarse del gobierno venezolano y de que Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez, se ha convertido en un país donde para los medios lo normal es un escándalo, daremos cuenta de una serie de logros indesmentibles que el proceso bolivariano ha alcanzado en cortos 11 años de gestión (1998-2009).

Para lo anterior acudiremos al dato duro y objetivo y recurriremos a fuentes diversas: algunas son oficiales como el INE de Venezuela, Banco Central de Venezuela o Ministerio de Planificación. La fuente principal que emplearemos es el informe anual (2009) publicado por el Center for  Economic anda Policiy Research (CEPR) de Estado Unidos, organismo internacionalmente reconocido y a quien nadie puede acusar de ser de izquierda.

CRECIMIENTO ECONÓMICO

Venezuela muestra un crecimiento económico estable y continuo en los 12 años de gobierno revolucionario, crecimiento que se estancó sólo en el período 2002/2003, con motivo del golpe de estado y del paro petrolero. El país muestra una economía sólida que ya alcanza más de 20 trimestres consecutivos de crecimiento. De acuerdo al CEPR, la economía ha crecido una media de 4.3 puntos anuales a lo largo de los últimos 9.25 años. Sobre una base per capita, eso significa un crecimiento total de 18.2 puntos ó de 1.9 al año. Hay que señalar que se trata de un crecimiento constante que muestra un mejoramiento inmenso respecto a lo que ocurría antes (en la llamada IV República), pero que, comparado con la media regional es menos espectacular. Sin embargo, hay que considerar, asimismo, el efecto del paro petrolero del 2003 que afectó seriamente la economía venezolana.

El crecimiento no sólo ha beneficiado al pueblo venezolano,  el sector privado también se ha visto beneficiado con éste. En los últimos 10 años, este sector ha crecido más rápido que el sector público, especialmente el sector financiero y de seguros que ha mostrado un crecimiento de un 258.4% durante la actual expansión económica con una media de 26.1 anual. El sector de la construcción, en tanto, ha crecido un 159.4 por ciento, el de las comunicaciones 151% y el manufacturero un 98.1 %.

POBREZA Y DESIGUALDAD

Venezuela muestra en esta década niveles históricos de recaudación tributaria y de reservas internacionales; ello junto a las decisiones y la orientación política del gobierno ha incidido como nunca en las políticas sociales y en la reducción de las tasas de pobreza y de los índices de desigualdad social.

El porcentaje de hogares pobres declinó en más de la mitad (del 54% al 26%) y el de hogares en extrema pobreza disminuyó en un 72%, llegando a un 7 por ciento del total de hogares. Tal como lo señala el CEPR, “se trata de un logro significativo y sitúa a Venezuela en un ámbito en que prácticamente eliminó la pobreza extrema”.

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A lo anterior agreguemos la información que nos entrega el coeficiente Gini (que mide desigualdad y que mientras más bajo implica menos desigualdad) en Venezuela. Así vemos que desde la elección de Chávez en 1998, éste indicador ha bajado en casi seis puntos, de un 46.96 a un 40.99. Para hacernos una mejor idea de lo que ello significa, comparemos con Estados Unidos (1980-2005), de acuerdo a lo que informa el United Sates Census Bureau 2006: en la cuna de la democracia occidental y liberal este índice muestra un alza de la desigualdad de un 40.3 a un 46.9.

Vale la pena mencionar aquí  como ha crecido en términos reales el salario mínimo de los venezolanos. Este ha experimentado una tasa de crecimiento constante desde 1999 (cuando se situaba en $198 dólares), siguiendo el gobierno bolivariano una política totalmente distinta a la recomendada por el FMI. Hoy es uno de los sueldos mínimos más altos de América Latina: US $446, incremento salarial que ha implicado paralelamente un incremento en la capacidad adquisitiva del venezolano y un estímulo importante al consumo interno.

Lo anterior implica todo un desafío a las políticas de control inflacionario. Chávez asumió un país en 1998 con un 30 por ciento de inflación, (el gobierno de Andrés Pérez mostró una inflación promedio de un 44.2 %, de acuerdo al Banco Central). Esa cifra del 30% bajó a un 12.3 por ciento en los años siguientes, pero el paro petrolero de 2003 implicó un aumento significativo de la inflación, que llegó a un 38.7% en febrero de ese año. Actualmente se ha estabilizado en cerca de un 24%.

También ha aumentado el gasto social que pasó de un 37% del gasto total en 1998 a constituir un 59.5% del gasto en 2007. Este gasto social es posible gracias a los niveles históricos de recaudación tributaria y a la utilización de la renta petrolera para levantar una estructura paralela a la tradicional que se hace cargo de la salud, la educación, el abastecimiento, etc., de los venezolanos y que se conoce como “las misiones”. Gracias a ello los programas de seguridad social han extendido su protección ampliamente, duplicando su alcance en comparación con 1998. Es así como la mortalidad infantil ha caído de 21.4 niños muertos por mil nacimientos a 13.7. En comparación a 1998, 4 millones de venezolanos que no tenían acceso a agua potable, hoy lo tienen (el 92 % de la población).

EMPLEO

Otro de los logros destacables del gobierno bolivariano y que va en una tendencia contraria a la de la mayoría de los países de América Latina es la disminución del empleo informal y el aumento del formal. En Venezuela, como en casi todos nuestros países americanos, el empleo informal era altísimo y cuando asume el gobierno revolucionario éste se sitúa en un 42,8 % de la fuerza laboral v/s un 45.4% de empleo formal. El año 2008, en tanto,  el empleo formal incluye a más de la mitad de la fuerza laboral (51.8%), bajando el informal a 40.4%. Difícilmente otro país en América puede mostrar un comportamiento así, en el cual aumenta el sector formal y disminuye el informal. La cifra de desempleo, en tanto, alcanzó a fines de 2009 el 8.1%. Según el centro de estudio estadounidense CEPR, “todos los indicadores del mercado laboral, bajo cualquier comparación, muestran una mejoría sustancial durante la administración de Chávez”.

Es interesante, además, constatar que en paralelo está emergiendo un nuevo modelo socieconómico en cuyo centro está el estímulo a la creación de cooperativas. De 877 cooperativas en 1998, se pasó a  más de 30 mil cooperativas activas, ellas dan trabajo a más de 2.7 millones de venezolano, es decir, cerca del 14% de la fuerza laboral e implican una contribución del 8 por ciento al PIB.

PALABRAS FINALES

Hay muchos otros logros que mostrar que se han alcanzado en estos 12 años de gobierno bolivariano, por ejemplo, los niveles históricos de reservas internacionales, el modelo de comercio internacional, la recuperación de tierras agrícolas y el estímulo al mercado interno, la eliminación de la pesca de arrastre, etc. A ello podemos sumar los consecutivos éxitos electorales.

No queremos dar la falsa idea de que no hay problemas y que todo es perfecto, sin embargo, los desafíos, errores y desaciertos que son propios de todo proceso, quedan para otro artículo. En este quisimos dar los datos objetivos que sientan las bases reales para las discusiones posteriores en torno a los errores.

Por Pedro Santander

Director Postgrado en Comunicación Pontificia UCV

El Ciudadano


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