Han transcurrido más de 40 días desde que el gobierno del presiente estadounidense Donald Trump, mediante una orden ejecutiva firmada el 29 de enero, bloqueó la entrada total de petróleo a Cuba, una medida que ha desencadenado una severa crisis en el suministro de servicios básicos en la isla. La decisión, justificada por la administración del magnate republicano bajo el argumento de que LA Habana representa una amenaza para su seguridad nacional, no solo ha trastocado el diario vivir de los cubanos —con apagones que se extienden hasta por 20 horas diarias—, sino que también ha puesto en jaque sectores sensibles como la salud, la alimentación y la integridad física de los habitantes.
En este contexto de creciente tensión, el embajador de Cuba en Chile, Óscar Cornelio Oliva denunció que “lo que está haciendo Estados Unidos es un crimen de lesa humanidad”.
Para el diplomático, la narrativa de Washington carece de sustento y oculta intenciones más oscuras: llevar al pueblo cubano a un estado de desesperación y desestabilizar al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.
“No tiene nada que ver con una cuestión ideológica y ni es cierto que quieren ayudar al pueblo cubano”, objetó, desmintiendo las justificaciones de Trump.
“Es una gran falacia cuando se oye a algunos personeros norteamericanos que quieren ayudar al pueblo. Todo lo contrario, están llevando al pueblo a una situación desesperada para que se levante contra el gobierno. Es algo inaudito en la historia de la humanidad”, afirmó en conversación con Radio Nuevo Mundo.
«Están afectando directamente los servicios esenciales, tanto en los hospitales, el transporte público que afecta en general a toda la población y muchos otros servicios que buscan garantizar la alimentación y garantizar los medicamentos, los tratamientos médicos y todo eso es sin una justificación», indicó.
Impacto humanitario y respuesta del gobierno cubano
La crisis energética ha obligado al gobierno de Miguel Díaz-Canel a desplegar un plan de emergencia integral. Lejos de la imagen de parálisis que, según el embajador, intenta difundir la propaganda anticubana, la estrategia se centra en mitigar los efectos más devastadores del corte de suministro.
Oliva explicó que la prioridad ha sido garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales mediante la implementación de energías alternativas.
“Se están instalando (paneles solares) en hospitales, policlínicos, para médicos de las familias, lugares de abastecimiento de alimentos, lugares de servicios esenciales como bancos, farmacias”, detalló, al tiempo que subrayó que el objetivo es proteger a la población en medio de la adversidad.
«El país no está detenido»
En este sentido, el diplomático fue enfático al rechazar las versiones que sugieren un colapso total de la isla.
“El país no está detenido ni colapsado como se trata de vender en cierta propaganda anti cubana sino que se sigue avanzando con las carencias que tenemos y resolviendo las situaciones más críticas que tenemos”, afirmó.
Esta resiliencia, según sus palabras, se enmarca dentro de un proceso más amplio: la transición energética contemplada en el Plan de Desarrollo Económico Social 2030, que busca a mediano y largo plazo la independencia energética de la isla.
«El momento en la transición energética que tenemos desarrollada como estrategia desde hace varios años, que es transcurrir hacia una verdadera independencia energética del país. Va a llevar mucho tiempo pero por el por el momento estamos resolviendo las situaciones más críticas. Además el país está invirtiendo de forma importante en esta transición en el año pasado en el dos mil veinticinco se instalaron alrededor de cuarenta y dos, cuarenta y tres parques fotovoltaicos que producen alrededor de 1.000 megawatts en el día», destacó.
También se refirió a las acciones emprendidas desde Naciones Unidas dentro del conflicto, aunque señaló que algunas de ellas son aún incipientes como la de salvaguardar la entrega de petróleo por motivos humanitarios.
«Se han aprobado en los últimos meses los planes de los programas de ayuda al país o parte del PNUD del programa Nación Unida para el Desarrollo y se está analizando en otros organismos de Naciones Unidas cómo ayudar al país. En particular la cuestión del combustible pudiera enfrentar sanciones que está anunciando Estados Unidos a los países que aporten ese combustible», explicó.
El rol del sector privado en la estrategia nacional de desarrollo
Un aspecto a resaltar dentro de la respuesta cubana a la crisis ha sido la creciente participación del sector privado. Pese al momento crítico, el embajador destacó que las empresas privadas juegan un papel determinado dentro de la estrategia nacional de desarrollo.
“Siguen siendo mayoritarios los medios de producción estatales colectivos, pero hay una participación del 30% de la mano de obra en el sector privado”, precisó Oliva.
Esta integración se ha visto acelerada por las propias necesidades derivadas del bloqueo. En áreas neurálgicas como la energética, la importación de alimentos y otros elementos esenciales, el gobierno ha otorgado facilidades, como la eliminación de aranceles, para fomentar la actividad privada. “Eso ha llevado a que haya una proliferación de trabajadores por cuenta propia y de pequeñas y medianas empresas en el país”, explicó.
En este punto, el embajador se refirió a la reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de permitir la venta de petróleo a privados, pero no al Estado cubano. Si bien calificó la medida como “algo positivo en la medida que dejan entrar algo de combustible”, Oliva advirtió que no debe malinterpretarse como un gesto humanitario de la Casa Blanca.
Recordó que esos actores privados “están establecidos dentro de la estrategia nacional de desarrollo”,
Postura ante el diálogo y preparativos para la defensa
Ante la pregunta sobre la posibilidad de un diálogo bilateral con Washington, el embajador señaló que la disposición existe, pero esta debe darse en términos de respeto mutuo.
“Estamos dispuestos a conversar sobre la base de la igualdad de condiciones y sobre la base del respeto a la soberanía y a la independencia del país”, subrayó en declaraciones a Radio Nuevo Mundo.
Sin embargo, la disposición al diálogo no excluye la preparación para un escenario más hostil. Oliva advirtió que el pueblo cubano “se está preparando para enfrentar una agresión por parte de EE.UU”, en un contexto geopolítico regional que considera alarmante.
«Nosotros no estamos con los brazos cruzados, creo que el país se prepara, el país tiene una estrategia de defensa que se llama la guerra de todo el pueblo, donde cada cubano tiene una tarea que cumplir y eso es importante que lo tengan en cuenta aquellos que están pensando en acciones aventureras contra el país», advirtió
El embajador vinculó la política de Trump hacia Cuba con una ofensiva más amplia en América Latina. “Creo que Cuba tiene un aporte que jugar en detener esta ofensiva bélica de Estados Unidos contra la región con la doctrina Monroe y sus corolarios más actualizados”, afirmó.
Para cerrar, el diplomático evocó la figura del héroe nacional cubano, José Martí, para contextualizar la lucha actual dentro de una tradición histórica de resistencia. Recordando las palabras del prócer, Oliva citó: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por Las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

