YouTube en el ojo del huracán por uso indiscriminado de Inteligencia Artificial

Contenidos falsos, publicaciones incendiarias y tóxicas, tonterías millennials y teorías de la conspiración divulgadas en YouTube han funcionado como un atractivo espacio de entretenimiento global desde sus inicios.

Sin embargo, con el pasar de los años, esos mismos contenidos están volviéndose en contra de la plataforma y su directiva no encuentra cómo parar un inminente tsunami que la pueda dejar, eventualmente, naufragando en la web.

Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, ha hecho esfuerzos titánicos para mantener a flote su buque, perola carga en su contra es muy pesada y su barco podría comenzar a hundirse si no toma cartas en el asunto.

El escándalo en esta red tendría dimensiones similares o superiores al ya casi superado por Facebook. Está de turno y en el ojo del huracán.

Cuenta con un gran equipo, de eso no hay duda, de allí su posicionamiento en Internet, pero a lo interno, los empleados de YouTube han comenzado a remar a media máquina mientras atienden la situación, pero al tomar la iniciativa y presentar propuestas para corregir el rumbo, han quedado varados en alta mar.

Los videos que abordan las distintas teorías de la conspiración en la plataforma, como el que vincula a Hillary Clinton con un culto satánico, sirven de detonantes en este evidente  conflicto de intereses en el que legisladores estadounidenses no ocultan sus deseos por regular compañías tecnologías tan grandes y lucrativas como esta.

A YouTube se le vincula con las partes más oscuras de la web, pero no hay prueba y Wojcicki asegura que su red es una «biblioteca» de uso compartido en todo el planeta.

Conocido este argumento, existirán millones de usuarios que compartan su posición y quienes la defiendea porque literalmente no pueden vivir sin la presencia de YouTube en sus vidas.

Como si se tratara de un blindaje, la estructura de esta red está generada básicamente por usuarios, lo que evidencia poca supervisión editorial y al mismo tiempo una solidez frente a otras plataformas dedicadas a las “tonterías humanas” propias de la era digital.

Wojcicki se ampara en eso, y también en la “democratización de los medios” en la red de redes. Y por supuesto, defiende la libertad de expresión: “Somos más como una biblioteca. Siempre ha habido controversias, si nos fijamos en las bibliotecas”.

Sin embargo, un artículo publicado en Bloomberg considera que el problema de YouTube es que permite que florezca la tontería. Y, en algunos casos, lo hace a través de su poderoso sistema de Inteligencia Artificial, con el que incluso proporciona el combustible que le permite propagarse.

Desde esa tribuna se habla de que “el liderazgo corporativo no puede o no está dispuesto a actuar sobre estas alarmas internas por temor a la limitación del compromiso”.

Algunos testimonios recogidos dicen que Wojcicki solo reconoce que su trabajo “es dirigir la compañía, no lidiar con esto”.

La semana pasada, Neal Mohan, su director de productos, le dijo a The New York Times que la compañía ha «hecho grandes progresos» al abordar sus problemas con recomendaciones y contenido radical, enfocándose directamente en encontrar soluciones para sus problemas de contenido.

Prueba de ello es que desde 2017 “YouTube ha recomendado clips basados en una métrica llamada ´responsabilidad´, que incluye comentarios de encuestas de satisfacción que se muestran después de los videos”.

Aunque la directiva se niega a describirlo con más detalle, dijo que recibe «millones» de respuestas a las encuestas cada semana.

Según Blommberg, cinco empleados de alto nivel que abandonaron YouTube en los últimos dos años citaron en privado la incapacidad de la plataforma para domesticar videos extremos e inquietantes como la razón de su partida.

Micah Schaffer, exempleado de YouTube, asegura que esta plataforma priorizó la búsqueda de ganancias sobre la seguridad de sus usuarios.

Otros señalan que la red neuronal de YouTube trabaja sobre la base de un sistema de Inteligencia Artificial que imita al cerebro humano, el cual podría predecir mejor lo que el espectador vería a continuación.

“Cuanto más escandaloso es el contenido, más vistas», explica Brittan Heller, miembro del Centro Carr de la Universidad de Harvard.

Francis Irving, un científico informático que ha escrito críticamente sobre el sistema de inteligencia artificial de YouTube, califica esta plataforma como «un motor de adicción» que no da receta fácil para la viralización de videos.

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