Neonazis alemanes: «Vivimos en dictadura, quieren obligarnos a que nos tapemos la cara»

La prensa de la nación europea afirma que los minipartidos y grupos neonazis alientan a sus seguidores a ir a las marchas contra las reglas antivirus

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La crisis del coronavirus ha servido a la extrema derecha europea  como una oportunidad para propagar sus mensajes de odio e intolerancia. En las principales ciudades de Alemania se han registrado protestas organizadas por radicales y defensores de teorías conspirativas que rechazan las restricciones decretadas por las autoridades frente a la pandemia del COVID-19.

El Organismo Federal para la Defensa de la Constitución (BfV) y la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) elevaron voces de alarma y advirtieron que grupos neonazis y de extrema derecha tratan de liderar peligrosamente las protestas y, además, las utilizan para reclutar a aquellas personas que participan en estas acciones sin ningún tipo de motivación política.

«Estamos viendo una tendencia en los extremistas, sobre todo de extrema derecha, quienes tratan de instrumentalizar las manifestaciones«, declaró al diario dominical ‘Welt am Sonntag’, Thomas Haldenwang, presidente del BfV, el órgano encargado del contraespionaje y la lucha antiterrorista en Alemania.

«Existe el peligro de que los ultraderechistas, con sus planteamientos sobre quién es el enemigo y sus metas de desestabilizar el Estado, se coloquen a la cabeza de las manifestaciones por el coronavirus», subrayó.

Haldenwang también expresó su preocupación porque los extremistas aprovechen la actual situación sanitaria como en su momento hicieron en la crisis de los refugiados, para esparcir mensajes de odio que, incluso, provocaron acciones violentas y xenofobia.

Desde finales de marzo se han registrado manifestaciones en las principales ciudades alemanas. Foto: Web.

«La extrema derecha se siente cada vez más representada en las protestas por el coronavirus», señaló a su vez una portavoz desde el máximo órgano policial germano en declaraciones al dominical ‘Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung‘ (FAS). 

Mientras que la BKA afirmó en un comunicado que está claro que los grupos de extrema derecha «aprovechan la actual situación con objetivos propagandísticos«.

Lo cierto es que el escenario provocado por la crisis sanitaria del coronavirus y una economía que entra en recesión, constituye una oportunidad para que el fundamentalismo, el neofascismo, el antisemitismo y la ultarderecha propicien conflictos políticos y sociales

Una población ansiosa, con miedos y confinada en sus hogares, puede morder el anzuelo de cualquier político de extrema derecha y sentirse atraída por los mensajes más autoritarios, xenófobos, racistas y sexistas.

Manifestaciones en contra del confinamiento

Para evitar contagios, en Alemania no se permiten grandes eventos con aglomeración de personas hasta al menos el 31 de agosto. Sin embargo, a mediados de abril el Tribunal Constitucional avaló el derecho de reunión, siempre que se respeten las reglas sobre distancia física y convocatoria de marchas.

Como requisito, los convocantes de una manifestación deben comunicar previamente a la autoridad local su previsión de participantes. Los Ayuntamientos están autorizando estas concentraciones con limitaciones de número y con fuerte presencia policial.

Por tal motivo, grupos extrema derecha se declararon indignados por las medidas antivirus que, a su juicio, atropellan derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Son ellos los que están protagonizando las protestas.

Desde finales de marzo se han realizado manifestaciones en distintas ciudades con miles de asistentes. El pasado sábado, en Stuttgart se reunieron más de 5.000 personas. En Munich más de un millar, aunque se presentaron unos 2.500 más que miraron desde la barrera sin respetar la distancia interpersonal recomendada. En Frankfurt se reunieron cientos bajo el lema «Manos fuera de la Constitución» y en Berlín hubo más de 20 convocatorias en varios puntos. 

En algunas manifestaciones se han generado enfrentamientos con la Policía. Imagen: DW.

A menudo, los manifestantes buscan transgredir la regla de mantener la distancia interpersonal de 1,5 metros y, si no hay policía cerca, lo consiguen. «Aunque algunas marchas han sido pacíficas, en otras se han producido ataques contra policías y periodistas», reseñó La Vanguardia.

“Nos preocupa el elevado nivel de agresividad (…) Los ataques a policías, que vigilan el cumplimiento de las normas de que nos hemos dotado, y a periodistas, que informan a una sociedad libre, son ataques a nuestra democracia”, denunció Steffen Seibert, portavoz de la canciller Angela Merkel.

Asimismo, criticó “las reivindicaciones absurdas, los discursos de odio, y las teorías sobre malvadas maquinaciones globales” que defienden los grupos ultraderechistas.

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En las pancartas que llevan los «Covidioten» (idiotas del COVID-19), como les llama la ciudadanía, se pueden leer mensajes como: “El abuso de poder también es un virus”, “Democracia, no virología”, “Por favor lávense las manos, nosotros les lavaremos el cerebro”, “A cara descubierta”; “Democracia, no Merkelatura” o “Distancias ante la vacunación forzosa”.

Tampoco han faltado contenidos antisemitas. Algunos participantes han llevado una estrella amarilla, como la que los nazis obligaban a llevar a los judíos, junto a la leyenda “Sin vacunar”.

“Vivimos en una dictadura; quieren obligarnos a taparnos la cara, no nos dejan estar con las personas que queremos», afirman los manifestantes. Foto: DW.

Teorías conspirativas

En las marchas se ha observado una masiva presencia de ultraderechistas, mezclados con “conspiracionistas” e individuos que ven en la pandemia un plan malévolo del millonario estadounidense Bill Gates para hacerse con la vacuna contra el coronavirus, enriquecerse aún más y dominar el mundo.

Sin embargo, las mayores críticas son contra el Gobierno de Angela Merkel por supuestamente «coartar las libertades». Por ello, ha resurgido la frase “Merkel muss weg” (Merkel debe irse).

«Vivimos en dictadura, quieren obligarnos a taparnos la cara, no nos dejan estar con las personas que queremos y tampoco sabemos si el virus es tan malo como ellos dicen”, afirmó uno de los asistentes a una manifestación en Alexanderplatz.

“Es la primera vez que vengo. Antes no venía para no ser señalada como ultraderechista, conspiranoica o esotérica, porque yo soy una ciudadana pensante y preocupada por la lesión a mis libertades”, señaló una psicoterapeuta berlinesa de 63 años, reseñó el portal Contrainformación.

“Quiero que vuelvan las antiguas reglas. Ahora los gobernantes quieren silenciar a los ciudadanos tapándoles la boca con mascarillas, meternos miedo para que no hablemos”, indicó sacándose una mordaza de tela blanca con el escrito ‘Población silenciada’.

La ultraderecha y los neonazis llaman a manifestarse en contra del Gobierno de Angela Merkel. Foto: Web.

Neonazis sacan provecho político

La prensa alemana afirma que los minipartidos y grupos neonazis alientan a sus seguidores a ir a las marchas contra las reglas antivirus.

Por ejemplo, la formación neonazi «La III Vía», en referencia clara al Tercer Reich de Adolf Hitler, escribió en su página web: «Por primera vez puede apreciarse en gran medida una gran disposición del pueblo a la indisciplina civil».

Según este grupo, en las ciudades «hay alemanes que quieren acabar con el sistema y desean un cambio. Debemos preocuparnos de que ese cambio sea el del nacionalsocialismo».

Por su parte, el gran partido de ultraderecha, Alternativa para Alemania (AfD) tampoco se queda atrás y trata de aprovechar este fenómeno, para ganar adeptos.

Actualmente AfD es una de las principales partidos de la oposición al Gobierno y su impacto en la política alemana preocupa a muchos, ya que se ha convertido en la segunda fuerza política en los estados de Sajonia, Brandeburgo y en Turingia.

Sin embargo, desde la pandemia su apoyo se ha visto reducido. De 14 % ahora cuenta con 10,5 % de respaldo, mientras que la CDU de Merkel, pasó de 24 a un 37,5% .

No obstante, aunque las consecuencias sociales, culturales y económicas que traerá la crisis son inciertas, es probable que aumente la desintegración de la sociedad y la desigualdad.

«En el pasado, estas crisis siempre impulsaron fuerzas autoritarias, a menudo de extrema derecha», señaló el analista Ángel Rodríguez Soler al portal Contrainformación.

Asimismo, advirtió que el desencanto y la indignación de aquellos que se vean más afectados puede «traducirse en una pérdida progresiva de confianza de la Gran Coalición de Merkel a favor de un partido como AfD, que intenta seguir presentándose como alternativa al sistema».

Por tal motivo, la influencia de los «Covidioten» empieza a preocupar a la clase política e indigna al 65 % de los alemanes que aprueban las restricciones para prevenir la propagación del coronavirus, qhe hasta el 20 de mayo ha contagiado a 180 mil personas y dejado 8.500 muertos en Alemania.

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