¿Quién es más duro contra China? La nueva competencia entre Trump y Biden

Cuando la Casa Blanca anunció un veto de entrada a extranjeros procedentes de China en enero, para impedir los contagios, el candidato demócrata llamó "xenófobo" al presidente republicano

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Cada vez se acorta el tiempo para las elecciones presidenciales de Estados Unidos (EE. UU.) pautadas para noviembre, mientras el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden centran su campaña en competir por quién es más duro contra China.

En la nación asiática se registró el primer caso de la pandemia de COVID-19, que hasta este lunes 11 de mayo ha contagiado a más de 1,3 millones de personas y cobrado más de 80 mil vidas en la nación norteamericana.

Ninguno de los dos candidatos quiere desperdiciar los niveles de desconfianza y rechazo que genera el gigante asiático en Estados Unidos, por supuestamente no informar a tiempo sobre la gravedad de la expansión del coronavirus.

Una encuesta de Pew Research Center reveló que dos de cada tres estadounidenses tienen una visión desfavorable de China. Se trata de un aumento sustancial desde el 47 % de hace dos años. La desconfianza, además, se da en el electorado, tanto de derecha como de izquierda, con un número ligeramente mayor entre republicanos y personas de más edad.

Trump insiste, sin pruebas, en asegurar que el SARS CoV-2, al que llama «virus chino», surgió en un laboratorio de la ciudad de Wuhan. Imagen: Web.

Trump en guerra contra China

Del lado republicano, Trump mantiene la misma postura contra China desde 2016, que incluso materializó ya como Presidente, la cual se basa en en una guerra comercial con su principal rival.

Su promesa de “volverse duro con China” ha consistido en presionar a esa nación para que dejase de aplicar ciertas políticas, que según Trump, comprenden el robo de propiedad intelectual a empresas estadounidenses, la devaluación de su divisa o los fuertes subsidios a compañías estatales.

El inquilino de la Casa Blanca emprendió una guerra arancelaria para intentar frenar el avance de la potencia asiática, y aunque llegó a elogiar a su homólogo chino, Xi Jinping, por el manejo de la pandemia, ahora señala – sin pruebas- que el coronavirus SARS CoV-2, al que llama «virus chino», surgió en un laboratorio de la ciudad de Wuhan,  a pesar de que sus propias agencias de inteligencia y numerosos científicos, incluyendo a los de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han concluido que el patógeno proviene de un a nimal y no ha sido creado de forma artificial.

Trump intenta tapar su desidia e incompetencia para afrontar la profunda crisis sanitaria causada por el COVID-19 en su país atacando a China.

El republicano, quien en principio subestimó el alcance del brote, ve como cae cada día en las encuestas, peligrando sus aspiraciones a la reelección.

Pro-Trump PAC hits 'Beijing Biden,' cites China cheerleading
Los republicanos han apodado ‘Beijing Biden’ al candidato demócrata. Imagen: Washington Explorer.

«Beijing Biden»

En su afán de arremeter contra la nación asiática, Joe Biden declaró a la agencia Reuters que «China hará todo lo que pueda para hacerme perder esta carrera». En tanto, Trump llegó al punto de afirmar que el demócrata es el candidato de China.

El principal argumento que ha trazado Trump y su equipo para atacar a Biden es acusarlo de haber sido supuestamente «blando» con Pekín, cuando ejerció como vicepresidente, permitiendo desajustes comerciales que ha tenido que «equilibrar» la administración republicana.

Lo cierto es que, como número dos de Barack Obama en la Casa Blanca, el demócrata debió asumir la tarea de empezar a cultivar una relación con el entonces vicepresidente de China, Xi Jinping.

Según el propio Biden, en 2011 y 2012 pasó 25 horas prácticamente a solas con Xi Jinping, comiendo los dos con sus respectivos intérpretes.

“He pasado más tiempo en reuniones privadas con Xi Jinping que cualquier líder mundial”, afirmó en una oportunidad.

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Joe Biden tuvo una estrecha relación con Xi Jinping cuando fue vicepresidente de EE. UU. Foto: Reuters.

«Las imágenes de aquellos días, con Joe Biden riéndole las bromas al que ya se consideraba el futuro líder de China, los dos reunidos en actos oficiales y brindando con champán, han dado munición a Donald Trump. La campaña republicana describe a Biden como un apaciguador, un político blando que solo ha tenido buenas palabras para un país cuyo primer objetivo es sustituir a EE. UU. en el podio mundial. Los republicanos lo han apodado ‘Beijing Biden’«, señaló El Confidencial.

Trump y su equipo también señalan que Hunter, el hijo de Biden, ha ganado millonarias sumas al trabajar con empresas del gigante asiático.

El otro argumento es que cuando la Casa Blanca anunció un veto de entrada a extranjeros procedentes de China en enero, para impedir los contagios, el candidato demócrata llamó «xenófobo» a Donald Trump.

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«Ahora me ha pedido disculpas con una carta», dijo Trump hace poco días, mientras que el equipo de Biden afirma que no existe ni esa carta ni registro alguno de que el demócrata acusara al Mandatario de racismo por el veto.

Los aliados de Trump en el comité de acción política America First Action (AFA), grupo dedicado a recaudar fondos para apoyar su candidatura, también han publicado anuncios atacando a «Beijing Biden» por «liderar la carga de la élite de Washington, demasiado dispuesta a hacer concesiones ante la China depredadora», reseñó BBC Mundo.

Joe Biden acusa a Donald Trump de ser demasiado confiado con la información inicial ofrecida por China sobre el coronavirus. Imagen: Web.

Biden acusa a Trump de confiar demasiado

Del lado demócrata, Biden respondió el ataque con un aviso en el que acusa a Trump de intentar desviar la culpa por su propia respuesta tardía a la pandemia del COVID-19 y por ser demasiado confiado con la información inicial ofrecida por China sobre el virus.

La pieza de propaganda política resalta que «Trump elogió a los chinos 15 veces entre enero y febrero, cuando la pandemia del coronavirus se extendía por Estados Unidos», refirió DW.

También responsabiliza al Mandatario de haber mermado las capacidades científicas de Estados Unidos, al haber despedido a los responsables del equipo de prevención de pandemias y diezmado su presupuesto.

Como parte de su campaña electoral, el demócrata reivindica su experiencia china como garantía de que las políticas que desempeñaría, si llega a ser presidente, serían más beneficiosas para Estados Unidos.

Asimismo, dejó clara su intención de «contener a China» apoyándose en el multilateralismo.

«Una de las primeras acciones de la administración Trump fue salirse del Tratado Comercial del Pacífico, que el anterior presidente había diseñado como un espacio económico en el vecindario de China pero sin China. Un proyecto al que Biden, si gana las elecciones, le gustaría volver a sumar Estados Unidos», indicó El Confidencial.

Las constantes acusaciones contra China han generado ataques a la conunidad asiática en Estados Unidos. Imagen: BBC Mundo.

Atizando el odio y la xenofobia

La competencia política para ver quién actuaría con más firmeza ante los chinos podría tener graves consecuencias, como desatar una ola de xenofobia contra la nación asiática.

De hecho, la escalada retórica de republicanos y demócratas contra China, en el marco de la pandemia, ha incidido en el aumento de las agresiones racistas contra ciudadanos estadounidenses de origen asiático.

Desde finales de marzo se han registrado más de 1.100 ataques físicos y verbales contra asiático-americanos en Estados Unidos. 

«Como consecuencia de la crisis del coronavirus ha habido un aumento de los casos de discriminación y acoso contra personas de origen asiático. Ha habido de todo, desde ataques verbales, escupitajos y lanzamiento de químicos hasta violencia física, incluso contra niños«, denunció Rita Pin Ahrens, directora de AOC, una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos e intereses de los estadounidenses de origen asiático.

Acto de condena por los ataques racistas contra la comunidad asiática en EE.UU. Foto: Boston Globe.

Para los analistas, está más que clara la relación entre el discurso antichino y los ataques perpetrados. Creo que el reciente aumento (de las agresiones) se debe a la retórica que los líderes políticos han estado utilizando”, indicó Janelle Wong, profesora de estudios asiático-americanos de la Universidad de Maryland.

“Pero no creo que hubiéramos visto este aumento de sesgo antiasiático sin haber tenido un fuerte fundamento enraizado en el estereotipo de eterno extranjero: la idea de que, algunas minorías, aunque hayan nacido en Estados Unidos, se perciban como inmigrantes», explicó.

Lo cierto es que, aparte de casos de contagios y muertes, la pandemia del COVID-19 ha generado un impacto extremadamente negativo en la economía norteamericana.

Entre enero y marzo, el Producto Interno Bruto (PIB) de EE. UU. se contrajo 4,8 % y sólo en abril 22,2 millones de personas perdieron sus puestos de trabajo.

Capri Cafaro, experta en asuntos políticos de la Universidad Americana en Washington, planteó que el manejo de la economía, el liderazgo y el temperamento serán temas centrales de las presidenciales estadounidenses.

La politóloga advirtió que una segunda ola de contagios podría afectar al país norteamericano justo antes de las elecciones, lo que podría inclinar la balanza en contra de Donald Trump.

«Lo que falta es una estrategia nacional coherente para combatir al COVID-19. Y esa carencia podría cortar la carrera de Trump», afirmó.

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