¡Vetados de Europa! Estadounidenses pagan el precio por desastroso manejo de Trump ante el COVID-19

Una reciente encuesta publicada por Forbes revela que 54 % de la población estadounidense piensa que el Mandatario "no hace lo suficiente" para combatir la pandemia

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump está pagando un alto precio por su mal manejo de la emergencia sanitaria provocada por la enfermedad del COVID-19; al ver que mientras que en Europa los casos están disminuyendo y las actividades se están reactivando progresivamente, su país se mantiene como epicentro de la pandemia.

Aunque el Mandatario republicano insiste en que «la plaga» del coronavirus «se está yendo» y «las tendencias son alentadoras»; los datos lo desmienten una vez más, puesto que el brote de coronavirus está más fuerte que nunca y fuera de control en EE. UU.

El foco del virus que durante más de tres meses estuvo en Nueva York se ha trasladado ahora a varios estados del sur y del oeste, incluyendo los más poblados: California, Florida y Texas. 

El COVID-19 se propaga vertiginosamente y cada día es peor que el anterior en lo que respecta a contagios pero, también, a hospitalizaciones y muertes.

A la fecha, la nación norteamericana va rumbo a los 2,5 millones de casos y supera los 125.000 fallecidos, el 25 % de los casi 500.000 fallecidos que se registran en el mundo a causa de la enfermedad.

Mientras que Estados Unidos se mantiene como epicentro de la pandemia, varios países europeos siguen adelante con las fases de reactivación. Foto: Marca

En el espejo de Europa

La mala estrategia para afrontar la pandemia aplicada por la administración Trump quedó abruptamente expuesta por la situación en Europa. A pesar de que los primeros casos de coronavirus en EE. UU. y el viejo continente se detectaron casi a la par, la curva actual de contagios es muy diferente.

Tras estancarse los contagios en mayo en unos 20.000 diarios, la nación norteamericana vive este mes un repunte con más de 30.000 cada día. De hecho, este jueves 25 de junio se registraron más de 40.000 positivos, el número más alto desde que empezó la crisis sanitaria. Así,

En al menos 26 estados las cifras suben, mientras que ya siete han batido sus récords de hospitalizaciones. Este escenario contrasta con el de los países de la Unión Europea (UE), que con 120 millones de habitantes menos registra una media de 4.000 casos cada día.

Hace 100 días, el viejo continente era el foco mundial del virus, pero la puesta en marcha de medidas de distanciamientosocial y de confinamiento, mucho más largas y estrictas en comparación a las que se aplicaron en EE. UU. (con retraso de dos semanas), parecen estar resultando, los casos se han ido reduciendo y los países del bloque avanzan en las fases de reactivación y reapertura de fronteras.

El país norteamericano registra el 25 % de los nuevos contagios mundiales, pese a representar solo el 4% de la población total. “Mientras los países de la Unión Europea registran, de media, 16 contagios por cada 100.000 habitantes, Estados Unidos tiene más de 100”, reseñó La Vanguardia.

Las encuestas revelan que el 54 % de la población norteamericana piensa que Trump “no está haciendo suficiente” para combatir la pandemia. Imagen: Web

Mal manejo de la pandemia

La pandemia «ha puesto a este país de rodillas», afirmó en el Congreso el director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, Robert Redfield, para dejar claro que la estrategia del Gobierno deja mucho que desear.

Desde el comienzo del brote, Trump minimizó su impacto. Aunque recomendó algunas medidas de distancia social,  se desesperó cuando los estados empezaron a decretar órdenes de confinamiento y la economía empezó a caer.

El inquilino de la Casa Blanca, incluso, llegó al punto de apoyar y alentar las protestas contra el confinamiento, impulsadas principalmente por sus seguidores republicanos.

Varios especialistas señalan al levantamiento de restricciones como el culpable del nuevo pico de casos. Ashish Jha, director del Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard, aseguró en una entrevista en la cadena NBC que los repuntes se deben «en gran parte a que reabrimos demasiado pronto, y reabrimos sin las medidas de seguridad preparadas».

El panorama es tan duro que Texas, uno de los primeros estados en reactivar su economía, anunció que paralizaba las fases de reapertura. Su gobernador, el republicano Greg Abbott, justificó la decisión como una «pausa temporal que permitirá a nuestro estado controlar la expansión del virus hasta que podamos entrar en la siguiente fase». 

Estados Unidos supera los 2,4 millones de casos de COVID-19 y los 120.000  fallecidos. Imagen: Telemundo.

Lo cierto es que Texas, junto con Florida y California, son los estados que están registrando más de cinco mil nuevos casos nuevos cada día.

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El uso de mascarilla sigue siendo motivo de controversia y varios sectores, en especial los republicanos, reniegan de su uso. Estos ciudadanos siguen el ejemplo de Trump, quien se ha negado a aparecer en público con un tapabocas.

La prenda se ha convertido en el último –y peligroso– símbolo de la división de la sociedad estadounidense. “El repunte de los contagios, afirman los especialistas, no se explica por el aumento delos test, sino por la laxitud de la población ante la crisis”, reportó ABC.

Lo más preocupante es que, a pesar de que los números de contagiados aumentan sin parar, el Gobierno insiste en ocultar la verdad.

El vicepresidente Mike Pence acudió al Capitolio y trató de convencer a los senadores republicanos de fijarse en las “señales positivas” de la pandemia, como la reducción del ritmo de muertes.

Pence aseguró que el aumento de casos afecta solo al 3 % de los condados del país y a 12 estados, mientras que el análisis de especialistas publicados por The Washington Post, plantea que es el 5 % de los condados y 20 estados.

La confianza de los estadounidenses en Trump y su equipo va en picada. Una reciente encuesta publicada por Forbes revela que 54% de la población piensa que el mandatario «no hace lo suficiente» para combatir la pandemia; mientras que el 52 % considera que se apresuró en reabrir el país, contradiciendo el consejo de los expertos.

La Unión Europea anunció que los ciudadanos norteamericanos, rusos y  brasileños no podrán entrar a su territorio cuando reabran sus fronteras. Foto: EFE

Veto de Europa a los estadounidenses

Tres meses y medio después de que Trump decidiera, de forma unilateral y sin previo aviso, cerrar las fronteras de EE. UU. a los europeos para prevenir los contagios importados, la situación es muy distinta.  

La UE anunció que los ciudadanos norteamericanos, rusos y  brasileños no podrán entrar suelo europeo cuando la próxima semana reabran gradualmente sus fronteras externas, selladas por el coronavirus desde del 16 de marzo.

La interrupción de los viajes transatlánticos ha causado graves perjuicios tanto a EE. UU. como a los países europeos, pero la decisión se basa en criterios epidemiológicos.

Sin embargo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dio señales de que  Washington está dispuesto a negociar. «Tengo la esperanza de que en las próximas semanas encontraremos una solución», aseguró, comprometiéndose a buscar formas de reanudar los viajes internacionales «de forma segura».

«No queremos que la llegada de viajeros ponga en peligro a Estados Unidos, como tampoco queremos causar problemas a otros”, aseveró Pompeo, citado por EFE.

Jair Bolsonaro y Donald Trump minimizaron el riesgo de la pandemia. Imagen: T y N.

Bolsonaro sigue el mal ejemplo de Trump

Como es su costumbre, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, siguió el ejemplo de su admirado Trump, y minimizó desde el inicio a la pandemia de COVID-19, al que tildó como un «simple resfriado».

Enemigo acérrimo del uso de las mascarillas y la implementación de medidas de confinamiento y paralización de las actividades económicas, el ultraderechista está pagando las consecuencias.

Brasil supera los 1,2 millones de casos positivos y las 56.000 muertes, más de mitad de las poco más de 100.000 registradas en América Latina.

Imagen: CNN.

La situación está fuera de control y grandes medios se hicieron eco de imágenes escalofriantes de un hospital de Río de Janeiro, en las que se pueden apreciar cuerpos de víctimas mortales metidos en bolsas de basura tumbados junto a la cama de un paciente con la misma enfermedad.

La pandemia en Brasil está al límite y los expertos afirman que podría empeorar, tomando en cuenta que la cifra real de contagios y de muertos podría ser mucho mayor que la oficial y que hay muchas pruebas que no se han realizado. 

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