Brasil: Ministro de Salud derrota a Bolsonaro en polémica por coronavirus

El ultraderechista minimizó el coronavirus tildándolo de "gripecita" y criticó las medidas de confinamiento implementadas varios gobernadores, debido a su grave impacto económico

Mientras que la pandemia del COVID-19 continúa atacando Brasil, con más de 22.000 enfermos y 1.300 muertos hasta este unes 13 de abril, la actuación de Jair Bolsonaro frente al coronavirus sigue siendo más que polémica.

Días atrás, corrió como pólvora en distintos portales la inminente destitución de su ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, por enfrentarse al Presidente y defender medidas de amplio aislamiento social como prevención ante el virus.

Sin embargo, Bolsonaro reculó y Mandetta sigue en su cargo, pese a la marcada tensión con el ultraderechista.

La versión que manejan los medios es que el Mandatario debió ceder ante la presión de los militares, quienes le exigieron que el médico retirado del Ejército y diputado por el conservador partido Demócratas (DEM) siguiera al frente del despacho de Salud.

Página 12 reseñó que lacontinuidad de Mandetta en el gabinete “representó una derrota para el capitán-presidente frente a los cada vez más poderosos generales instalados en los puestos clave de la máquina estatal”.

“Mandetta sigue en combate, él se queda”, declaró el vicepresidente Hamilton Mourao, uno de los ganadores de la batalla, y quien se perfila como potencial jefe del Planalto si Bolsonaro no llega al final de su período presidencial, en diciembre de 2022.

“Otro ganador fue el general Walter Souza Braga Netto, flamante jefe de la Casa Civil, quien responde menos a las órdenes de Bolsonaro que a las emanadas desde la Comandancia del Ejército”, destacó Página 12.

Jair Bolsonaro y Luiz Henrique Mandetta han protagonizado desencuentros sobre el distanciamiento social y la cuarentena como medidas de prevención frente al coronavirus. Foto: Urgente 24.

Bolsonaro vs. Mandetta

Durante las últimas semanas, Bolsonaro y Mandetta protagonizaron varios desencuentros y cruces de declaraciones.

Desde el comienzo del brote, el llamado “Trump del Trópico” minimizó el coronavirus tildándolo  de “una gripecita o un constipadito” y criticó las medidas de confinamiento implementadas por los gobernadores, debido a su grave impacto económico.

Si la economía colapsa, mi gobierno también colapsará“, afirmó el ultraderechista, quien es partidario de un aislamiento “vertical” o limitado a grupos de riesgo, como ancianos y enfermos.

En contraposición, el Ministro de Salud ha llamado a la población a cumplir el distanciamiento social y la cuarentena.

Otra de las razones de la discordia se centra en el uso de la cloroquina, un medicamento contra la malaria del cual Bolsonaro se ha convertido en devoto defensor, como si fuera el milagroso remedio contra el virus, mientras que Mandetta ha dejado claro que no existen estudios que demuestren su eficacia contra el COVID-19.

El punto álgido del enfrentamiento llegó cuando Bolsonaro le pidió a Mandetta “humildad” y le indicó que debía”escucharlo más”.

El Mandatario subió el tono cuando, sin nombrarlo, dijo que el poder de su “lapicera” podía aparecer en cualquier momento para despedir a ministros “estrellas”.

Luego de este ultimátum, el Presidente brasileño pensó en Osmar Terra, diputado federal y exministro de la Ciudadanía, como reemplazo.

“Bolsonaro ya había almorzado con Terra, con el grupo de cuatro ministros con asiento en el Palacio del Planalto y con una médica inmunologista, en una reunión sin Mandetta”, reportó La Nación.

Según el diario, Bolsonaro le dio el visto bueno, ya que defiende la tesis de que el aislamiento no resuelve la expansión del virus y perjudica la economía, una postura alineada con la del ultraderechista.

Según la prensa, Bolsonaro debió ceder ante la presión de los militares, quienes le exigieron que Mandetta siguiera al frente del despacho de Salud. Foto: El Clarín.

Los medios alertaron sobre la salida de Mandetta del gabinete, quien ante los rumores respondió: “No sé hasta cuándo seré ministro” y relató que parte de su equipo se encontraba “limpiando cajones”.

En concreto, El Clarín se refirió a las “horas de tensión y frenéticas conversaciones entre ministros y líderes del Congreso para que Bolsonaro no despidiera a Mandetta”.

Por su parte, La Nación reportó que en el debate por la continuidad del Ministro participó al menos el ala militar del Gobierno y el jefe del Senado, David Acolumbre, del partido Demócratas (DEM), el mismo de Mandetta.

Acolumbre le advirtió a los ministros cercanos a Bolsonaro que si se producía la salida, la relación del Congreso con el Gobierno sería “muy difícil”, publicó el diario O Globo 

Al final de las negociaciones, el Mandatario se vio forzado a cambiar de parecer y el ministro de Salud ganó la batalla y permanece en el cargo, al menos por el momento.

“Por ahora sigo siendo ministro. Vamos a continuar enfrentando a nuestro enemigo: el COVID-19″, indicó Mandetta. “Hubo una buena reunión [entre Bolsonaro y los 22 ministros]. El Gobierno se reposiciona para tener más unión“, subrayó.

El ministro de Salud tiene 76 % de imagen positiva, contra 33 % de Bolsonaro. Foto: La Nación.

Tras la sombra del Ministro

Algo que caracteriza a Bolsonaro es su resistencia a que alguien de su equipo cobre protagonismo, ya ocurrió con su vicepresidente Hamilton Mourao, y ahora es el turno de Mandetta.

Un estudio de la encuestadora Datafolha reveló que el ministro de Salud tiene 76 % de imagen positiva, contra 33 % del Jefe de Estado brasileño.

Según Datafolha, Mandetta logró convencer a la mayor parte de la población de que los cuidados y la cuarentena son una mejor opción que la solución que propone Bolsonaro: mantener en casa a los mayores de 60 años y tratar de no afectar la actividad económica.

De hecho, el 76 % de los brasileños considera que lo más importante es permanecer en casa en este momento.

“El presidente Bolsonaro no quiso ser el líder de la lucha contra la pandemia en Brasil y dejó el terreno vacío. El vacío fue ocupado. Nada más lógico que en este momento la ausencia del Presidente sea ocupada por el Ministro de Salud”, dijo a Télam el analista político Alberto Almeida, del Instituto Brasilis.

Almeida no descarta que para 2022 haya un horizonte presidencial para Mandetta. “Logró algo muy difícil, ser conocido nacionalmente”, subrayó.

Consciente de la aceptación del “ministro estrella”, Bolsonaro intentó destituirlo, y aunque fracasó, no descansa en su objetivo de reducir su exposición ante los brasileños.

Por el momento, ordenó que las conferencias de prensa diarias sobre el COVID-19 se realizaran en el Palacio del Planalto y no en el Ministerio de Salud.

Las ruedas de prensa ahora son coordinadas por el jefe de Gabinete, el general Walter Souza Braga Netto, quien llegó a cortar uno de los encuentros cuando un periodista le preguntó a Mandetta si estuvo bien que el Presidente saliera a tocar a personas cuando estaba en cuarentena por sospecha de haber sido infectado por el coronavirus.

Con menos aliados y una caída de su aceptación del 35 % al 33 %; más un aumento de su rechazo, Bolsonaro busca desesperado el apoyo en las iglesias evangélicas para tratar de mantener el respaldo de este grupo clave para sus aspiraciones electorales, y propuso hacer un día de ayuno para rezar por la cura de la pandemia.

Sigue leyendo…

Compártelo

Comentarios