Mujeres desaparecidas, abusadas y asesinadas en cuarentena: la otra pandemia en Perú

En enero tuvo gran difusión el caso de Solsiret Rodríguez, cuyo destino no atrajo la atención de las autoridades hasta que su cadáver mutilado fue hallado en una casa en Lima

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“Necesitamos saber qué pasó con ellas”. Esta contundente frase fue expresada recientemente por el defensor del Pueblo de Perú, Walter Gutiérrez, en referencia a las 915 mujeres que esa institución reporta como desaparecidas desde que inició la cuarentena por la pandemia de la COVID-19.


Ahora bien, la desaparición de mujeres es un problema endémico en Perú, y ya antes de la cuarentena se denunciaban en promedio cinco casos al día. Pero la pandemia ha recrudecido esta lamentable realidad y con ello la vulnerabilidad de las mujeres en el país andino. La cifra de desaparecidas se ha elevado de cinco a ocho diarias durante el confinamiento.

Estos indicadores fueron presentados durante la última semana de julio por la Defensoría del Pueblo, a través de su principal vocero, Walter Gutiérrez. De las 915 mujeres reportadas oficialmente como desaparecidas, lo que llama aún más la atención -generando alarma y preocupación- es que 70 % son menores de edad.

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Estas mujeres desaparecieron en Perú justo durante los tres meses y medio del confinamiento aplicado por la pandemia, un alza frente a las cifras previas.

“Durante la cuarentena, del 16 de marzo al 30 de junio, fueron reportadas como desaparecidas 915 mujeres en Perú”, expresó en declaraciones a la agencia AFP, Eliana Revollar, responsable de Derechos de la Mujer de la Defensoría.

¿Qué pasó con ellas?

“Necesitamos saber qué pasó con ellas”, señaló el defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, en declaraciones al medio peruano RPP Noticias.

Por su parte, Revollar manifestó que “los casos de niñas y adolescentes es el más alto porque superan el 70 % del total de mujeres desaparecidas”. Indicó que, si bien algunas de estas mujeres aparecieron después, por falta de un registro nacional de la policía, se desconoce cuántas siguen desaparecidas.

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Hay una resistencia de la policía en tomar estos casos. Nosotros exigimos que se concluya el registro nacional de personas de desaparecidas”, afirmó Revollar.

Según varias ONG feministas, la policía y fiscales no se molestan mucho en investigar porque creen que estas mujeres se marcharon de forma voluntaria, sin prestar atención a que el país tiene altas cifras de feminicidios y a que existen redes de trata de personas y prostitución forzada.

Por esta razón, la Defensoría ha solicitado al Gobierno que ponga en funcionamiento el registro cuanto antes, para identificar el número exacto de mujeres que continúan desaparecidas, saber cuáles han sido encontradas ya vivas o muertas y adoptar medidas preventivas para aquellas en situación de mayor riesgo.

Mujeres también son víctimas de asesinatos

En enero tuvo gran difusión el caso de Solsiret Rodríguez, una universitaria y activista contra la violencia de género desaparecida tres años antes, cuyo destino no atrajo la atención de las autoridades hasta que su cadáver mutilado fue hallado en una casa en Lima.

En 2019 hubo 166 feminicidios en Perú y una décima parte de ellos se catalogaron como desapariciones en un primer momento.

La Defensoría reclamó que se agilicen las investigaciones para que las víctimas, tanto directas como indirectas, puedan obtener justicia y reparación. En el caso de las muertes violentas urge también que se tipifiquen adecuadamente.

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo un llamado al Estado para que investigue los casos de manera diligente y con enfoque de género. Le pidió a su vez que cumpla «con su deber de protección integral de los derechos de las niñas adolescentes».

La institución advirtió que «aún existen medidas pendientes que deben ser implementadas» para lograr una búsqueda efectiva de estas personas. «La violencia contra la mujer no se detiene», reseñó el diario El Comercio.

En los dos primeros meses de la cuarentena se registraron 12 feminicidios y 26 tentativas de feminicidios. Además, 226 niñas y adolescentes fueron víctimas de abusos sexuales y hubo 27.997 llamadas para denunciar violencia doméstica, según el Ministerio de la Mujer.

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Confinamiento empeoró la violencia contra las mujeres

La ministra de la Mujer, Gloria Montenegro, ofreció datos más preocupantes sobre las mujeres. Según las cifras que maneja este despacho, las desapariciones ya ascienden a 1.200 y, además, 600 niñas y adolescentes han sufrido abuso sexual desde que comenzó la cuarentena.

La cantidad de denuncias de mujeres -cuyo paradero se desconoce por completo desde principios de 2020- alcanza a 2.415, de las cuales 737 son adultas y 1.720 menores de edad.

«Hasta el momento tenemos registrado 36 feminicidios. Hemos logrado cadenas perpetuas, o de más de 30 años en muchos casos. Trabajamos con la policía y el Ministerio Público para que la detención sea inmediata», aseguró Montenegro, quien añadió que a estos datos hay que sumar otros 32 intentos de feminicidio y 15 muertes violentas.

Sobre esta crisis de violencia generada contra las mujeres, Eliana Revollar precisa que estos meses de pandemia y cuarentena han agudizado la violencia sexual contra las féminas. principalmente, por los serios problemas de hacinamiento familiar que ha obligado a las mujeres a «estar confinadas» con sus agresores, «que pueden llegar a ser parejas, padres, padrastros, abuelos, tíos».

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Además, indica que la pandemia puso en escena uno de los contrastes más fuertes de la sociedad peruana, la desigualdad social, una situación que no ha mejorado a pesar que el Producto Interno Bruto (PIB) ha pasado desde comienzos del siglo XXI de los 51.745 millones de dólares a 222.045 millones de dólares.

A pesar de estas cifras económicas alentadoras para cualquier país, la matriz de la desigualdad no se ha modificado: faltan al menos dos millones de viviendas, y sólo en Lima el déficit habitacional es de 51 %. La petición del Estado de «quedarse en casa» y a resguardo del virus ha chocado con esa realidad, porque además, la mayoría de los trabajadores obtienen el sustento diario en la calle, es decir, de forma informal.

La cuarentena comenzó el 16 de marzo, junto al cierre total de fronteras, toques de queda nocturnos y la prohibición del transporte interprovincial de pasajeros. Desde el 1 de julio el confinamiento se levantó oficialmente en 18 de las 25 regiones del país, pero continúa en siete departamentos donde los contagios todavía no están en descenso: Áncash, Arequipa, Ica, Huánuco, Junín, San Martín y Madre de Dios.

Con 33 millones de habitantes, Perú registra –según el mapa interactivo de la Universidad Johns Hopkins– más de 423.000 casos de COVID-19 y 19.400 fallecidos. Es, además, el séptimo país del mundo con mayor cantidad de contagios y el tercero de Latinoamérica, situación que mantiene una profunda crisis sanitaria que afecta agudamente el ámbito económico y social de los peruanos.



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