The Washington Post desmiente a la OEA: «No hubo fraude en Bolivia»

Dos expertos del electorales del Instituto de Tecnología de Massachusetts revelaron cómo fue que Evo Morales obtuvo la diferencia del 10 % sobre Carlos Mesa, lo que en términos constitucionales le garantizaba su reelección

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A casi tres meses del golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia y la instauración de un régimen de facto ultraconservador, de extrema derecha y de corte dictatorial, encabezado por la autoproclamada «presidenta» Jeanine Áñez, el diario estadounidense The Washington Post publicó un reportaje en el que ratifica la legitimidad de los resultados de los comicios del 20 de octubre y desmiente la valoración de «fraude» que suscribió la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Para el Post no existe ninguna evidencia estadística de fraude en los comicios que dieron como triunfador a Evo Morales Ayma, de hecho, el salto que lo llevó a obtener más de 10 % de ventaja sobre Carlos de Mesa es legítimo.

El pasado 10 de noviembre, la OEA publicó un informe sobre las elecciones generales que se celebraron el 20 de octubre y en el texto cuestionó la integridad de los resultados que daban como ganador de la Presidencia a Evo Morales, es decir, cantaron fraude.

Eso generó que la extrema derecha y la oposición boliviana, con apoyo de la cúpula policial y militar, justificaran y ejecutaran -de manera flagrante- un golpe de Estado que se concretó con la salida del presidente Morales bajo amenaza de muerte, así como también del vicepresidente Álvaro García Linera, ministros y otros miembros del Ejecutivo.

Según aquel informe de la OEA, las supuestas «irregularidades electorales» fueron «verificadas» por el «equipo de auditoría técnica» que los llevó «a cuestionar la integridad de los resultados de las elecciones del 20 de octubre».

Así se dio inicio a un régimen de facto dictatorial que para finales de 2019 contabilizaba más de 1.000 violaciones a los Derechos Humanos en Bolivia.

Esta cifra fue confirmada por una delegación del Parlamento del Mercosur (Parlasur), que constató que desde que se instaló el gobierno de facto se produjeron intensas persecuciones, torturas y asesinatos -en ese momento de 32 personas- de líderes indígenas y sociales que rechazaban el golpe de Estado contra Morales.

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Evo Morale al momento de ejercer su derecho al voto en las pasadas elecciones del 20 de octubre

¿Qué dice The Washington Post en su investigación?

La investigación del Post estuvo a cargo de dos profesionales que trabajan en el Laboratorio de Ciencia y Datos Electorales del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés).

Uno de ellos es John Curiel, científico investigador con doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill; y el otro es Jack R. Williams, también investigador del MIT.

«Bolivia descartó sus elecciones de octubre como fraudulentas. Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude«, sentencia una parte del texto publicado por el rotativo estadounidense.

A pesar de haber pasado más de cuatro meses de la elección presidencial que dio victorioso a Morales, el país se mantiene tomado por el régimen de Áñez, auspiciado por la cúpula militar boliviana, que ya anunció unas nuevas «elecciones», previstas para el 3 de mayo.

A juicio de Áñez, ese proceso «le devolvería el orden democrático al país», aunque la institucionalidad y credibilidad del Estado está en su peor momento y los disturbios contra la dictadura no cesan.

«Los medios de comunicación han informado en gran medida las acusaciones de fraude como un hecho. Y muchos comentaristas han justificado el golpe como respuesta al fraude electoral (…) Sin embargo, como especialistas en integridad electoral, encontramos que la evidencia estadística no respalda el reclamo de fraude en las elecciones de octubre en Bolivia», cita el Post.

El diario agrega en su análisis que «el principal apoyo para el reclamo de fraude fue el informe de la OEA. Los auditores de esa organización afirmaron haber encontrado evidencia de fraude luego de un alto en el conteo preliminar».

La Constitución boliviana requiere que un candidato obtenga una mayoría electoral absoluta o más del 40 % de los votos con al menos una ventaja de 10 puntos porcentuales. De lo contrario, se llevará a cabo una segunda vuelta electoral.

El conteo preliminar se detuvo con el 84 % de los votos contados, cuando Morales tenía una ventaja de 7.87 puntos porcentuales. Aunque el alto fue consistente con la promesa anterior de los funcionarios electorales de contar al menos el 80 % de los votos preliminares en la noche de las elecciones y continuar durante el recuento oficial, la OEA rápidamente expresó su preocupación por la suspensión.

Cuando se reanudó el conteo preliminar, el margen de Morales estaba por encima del umbral de 10 puntos porcentuales

«La OEA afirmó que suspender el conteo preliminar resultó en una tendencia «altamente improbable» en el margen a favor del MAS-IPSP cuando se reanudó el conteo. La OEA informó ‘profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de explicar en la tendencia de los resultados preliminares’. Adoptando un enfoque novedoso para el análisis de fraude, la OEA afirmó que las grandes desviaciones en los datos reportados antes y después del corte indicarían evidencia potencial de fraude. Pero el análisis estadístico detrás de esta afirmación es problemático», cita el Post.

Explica el rotativo que el informe de la OEA se basa en parte en evidencia forense que según sus analistas justifican presuntas «irregularidades, que incluyen acusaciones de firmas falsificadas y alteración de las hojas de conteo, una cadena de custodia deficiente y un alto en el conteo preliminar de votos».

De manera crucial, la OEA afirmó en referencia al alto en el conteo preliminar de votos que «una irregularidad en esa escala es un factor determinante en el resultado» a favor de Morales, que actuó como la principal evidencia cuantitativa de sus acusaciones de «manipulación clara del sistema TREP … que afectó los resultados tanto de ese sistema como del conteo final «.

Sin embargo, la evaluación de los científicos se fundamentó en la evidencia estadística de los resultados para explicar cómo Morales había superado el umbral del 40 %.

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Autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez. Dictadora en funciones. Foto: Web

¿Cómo obtuvo Morales más de 10 % sobre Mesa?

En su estudio, el Post revela cómo fue que Morales obtuvo la diferencia del 10 % sobre Carlos Mesa, lo que en términos constitucionales le garantizaba su reelección como Jefe de Estado.

«La pregunta clave era si su conteo de votos era 10 puntos porcentuales más alto que el de su competidor más cercano. De lo contrario, Morales se vería obligado a una segunda vuelta electoral contra su competidor más cercano: el ex presidente Carlos Mesa. Nuestros resultados fueron directos. No parece haber una diferencia estadísticamente significativa en el margen antes y después de la suspensión de la votación preliminar. En cambio, es muy probable que Morales haya superado el margen de 10 puntos porcentuales en la primera ronda.

¿Cómo llegamos allá? El enfoque de la OEA se basa en supuestos «dobles»: que el recuento no oficial refleja con precisión el voto medido continuamente y que las preferencias informadas de los votantes no varían según la hora del día. Si estas suposiciones son ciertas, un cambio en la tendencia de favorecer a una de las partes con el tiempo podría indicar que se ha producido un fraude.

La OEA no cita ninguna investigación previa que demuestre que estos supuestos se mantienen. Para el Post, hay razones para creer que las preferencias y los informes de los votantes pueden variar con el tiempo: por ejemplo, las personas que trabajan votando más tarde en el día. Las áreas donde los votantes empobrecidos -que apoyan a Morales- se agrupan pueden tener líneas más largas y menos capacidad para contar e informar los totales de votos rápidamente. Es posible que estos factores se apliquen en Bolivia, donde existen brechas graves en infraestructura e ingresos entre las zonas urbanas y rurales.

¿Hubo una discontinuidad entre los votos contados antes y después del recuento no oficial? Por supuesto, las discontinuidades pueden ser evidencia de manipulación (…) Si el hallazgo de la OEA fuera correcto, esperaríamos ver el aumento en el margen de votación de Morales poco después de que se detuviera el conteo de votos preliminares, y el margen de elección resultante sobre su competidor más cercano sería demasiado grande para ser explicado por su desempeño antes de que se detuviera el conteo preliminar. Podríamos esperar ver otras anomalías, como cambios repentinos en los votos para Morales de los recintos que antes estaban menos inclinados a votar por él.

La alta correlación entre el conteo preliminar y los resultados de la votación final sugiere que no hay irregularidades significativas en el conteo de elecciones, o el margen de votación final de Morales.

Agregan los investigadores que no encontraron evidencia de anomalía alguna. «Encontramos una correlación de 0.946 entre el margen de Morales antes y después del corte, en recintos contados antes y después del corte.

«Hay poca diferencia observable entre los precintos en los resultados antes y después del alto del conteo, lo que sugiere que no hubo irregularidades significativas. Nosotros y otros académicos dentro del campo contactamos a la OEA para obtener comentarios; la OEA no respondió«, reseña la investigación.

Luis Arce es el candidato a la Presidencia por el partido MAS -de Evo Morales- para las elecciones del 3 de mayo. Foto: Web

«No hay soporte estadístico para reclamos de fraude electoral»

The Washington Post destaca también que realizaron 1.000 simulaciones para ver si se podía predecir la diferencia entre el voto de Morales y el recuento del candidato al segundo lugar, utilizando solo los votos verificados antes de que se detuviera el conteo preliminar.

«En nuestras simulaciones, descubrimos que Morales podía esperar al menos una ventaja de 10,49 puntos sobre su competidor más cercano, por encima del umbral de 10 puntos porcentuales necesario para ganar directamente. Nuevamente, esto sugiere que cualquier aumento en el margen de Morales después de la detención puede explicarse completamente por los votos ya contados.

«No hay soporte estadístico para los reclamos de fraude electoral. No hay ninguna evidencia estadística de fraude que podamos encontrar. Las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales después del alto y el tamaño del margen de Morales parecen legítimos. Con todo, el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosas».

Agrega el diario estadounidense un dato importante sobre el análisis que hizo la OEA del proceso electoral, que ahora puede ser tomado como precedente para -con bases en esos criterios de la OEA- argumentar que las elecciones en Estados Unidos y la forma en cómo se desarrollan tienen toda la etiqueta de fraudulentas.

«Investigaciones anteriores publicadas en Monkey Cage encuentran que las diferencias económicas y raciales dificultan la verificación del registro de votantes en Estados Unidos, lo que resulta en un mayor uso de boletas provisionales entre los demócratas, y un mayor apoyo para los candidatos demócratas entre los votos contados después del día de las elecciones.

Según los criterios de la OEA para el fraude, es posible que las elecciones estadounidenses en las que los votos que se cuentan más tarde tienden a inclinarse hacia los demócratas también puedan clasificarse como fraudulentas.

Por supuesto, «el fraude electoral es un problema grave, pero confiar en pruebas no verificadas como prueba de fraude es una seria amenaza para cualquier democracia«, concluye el reportaje.

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