Usaid desvía dinero de estadounidenses para llenar bolsillos de Guaidó y sus amigos

Trump desvío 41,9 millones de dólares destinados para "ayuda" en Centroamérica

Usaid

Al menos desde 2002 -año en el que se gestó el golpe de Estado contra el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez- se tiene certeza sobre el financiamiento que realiza la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por su sigla en inglés) a grupos de la oposición venezolana, con el fin de concretar una revuelta política y social que le permita a Washington adueñarse de las riquezas del país suramericano.


Aunque han pasado 17 años, el financiamiento de la oposición venezolana -de manera directa o indirecta- nunca había sido tan evidente como en la actualidad lo realiza la administración de Donald Trump.

La Oficina de Iniciativas de Transición de la Usaid fue la que «oficialmente» comenzó el financiamiento indirecto de la oposición en 2002, eso a pesar que desde antes ya se sabía de la existencia de un lobby inmenso en Venezuela para tratar de socavar la Revolución Bolivariana que apenas comenzaba a gestar su lider, el comandante Chávez.

En principio el financiamiento llegó a organizaciones no gubernamentales afiliadas a la oposición, como «estudiantes» y partidos de derecha, Primero Justicia entre ellas. Pero una vez que los llamados «estudiantes» ya no les funcionaron y evolucionaron a voceros políticos con poca credibilidad e impacto social -como Juan Guaidó, Juan Requesens, Carlos Vecchio, David Smolansky y Freddy Guevara, entre otros- su «líder» Leopoldo López, un antiguo miembro de Primero Justicia, decidió agruparlos en la organización extremista Voluntad Popular.

Esto se originó tras un rompimiento y peleas internas en Primero Justicia, actualmente dominada por Julio Borges, otro de los que ha recibido financiamiento de la Usaid y el Gobierno estadounidense para promover el cerco total contra Venezuela, y que actualmente forma parte del mismo lobby que tiene como figura política a Guaidó y que recibe millones de dólares.

Desvío de recursos de los estadounidenses

Al respecto, la revista estadounidense Monthly Review publicó un artículo -el lunes 21 de octubre- en el que explica cómo la Usaid está desviando recursos de los contribuyentes estadounidenses, personas que pagan impuestos, para llenar los bolsillos de Guaidó y su lobby: Julio Borges, Carlos Vecchio, Antonio Ledezma, David Smolansky, entre otros.

«Los contribuyentes estadounidenses ahora pagan los salarios y gastos de docenas de figuras de la oposición venezolana que han creado un «gobierno en la sombra» dentro de Venezuela y en el extranjero, reseña el texto.

Agrega Monthly Review que el pasado 8 de octubre, la Usaid firmó un acuerdo bilateral con la facción de la oposición venezolana que gira en torno a Guaidó -a quien la administración Trump reconoce como el «presidente interino» de Venezuela- que incluye 98 millones de dólares en «asistencia para los venezolanos».

Un memorando obtenido por el diario Los Angeles Times revela que la Usaid está desviando 41.9 millones de dólares que estaban destinados para «ayuda» en Centroamérica, hacia Guaidó y su facción, para pagar salarios, pasajes aéreos, entrenamiento de ‘buen gobierno’, propaganda, asistencia técnica para mantener elecciones y otros proyectos de ‘construcción de la democracia’.

Monthly Review recuerda que el enviado especial de la Casa Blanca contra Venezuela, Elliott Abrams, dijo en una entrevista reciente que la administración Trump quiere «pagar embajadas, embajadores y una oficina de la Asamblea Nacional en Caracas» para el equipo de Guaidó.

Justamente eso se concretó con la firma del acuerdo entre el lobby de Guaidó y la Usaid, en la que físicamente estuvo como representante de ese grupo sedicioso el falso «embajador» de Guaidó en Washington, Carlos Vecchio, quien tras firmar la entrega de recursos se dedicó a elogiar a la agencia estadounidense «por ayudarnos a mejorar nuestras capacidades para aumentar nuestro servicio exterior».

Esta declaración no solo confirma que los fondos desviados de la Usaid van al equipo de Guaidó, sino que pudiera plantearse además una malversación de recursos dentro del propio Gobierno estadounidense, al entregar dinero pagado por los contribuyentes en impuestos y que terminan destinados para actividades ilegales en otros países.

De hecho, ya el equipo de Guaidó se ha visto inmerso en al menos tres escándalos que los vinculan a delitos de corrupción, malversación de fondos, usurpación de cargos públicos, prostitución, narcotráfico, paramilitarismo, abuso de drogas, compra de bienes para uso personal, robo de recursos del Estado venezolano, secuestro y manejo ilegal de los bienes de la petrolera estatal PDVSA y su refinería Citgo, robo de ayuda humanitaria enviada para los venezolanos por instituciones privadas, sicariatos, terrorismo, intento de golpe de Estado, traición a la patria, alteración al orden público, entre otros.

«Con esta admisión pública de financiamiento, ahora no se puede negar que el golpe se orquestó desde Washington y que cualquier autoridad que el Señor Guaidó pueda tener es sólo una función de su servicio como representante de los Estados Unidos», agrega Monthly Review.

Ciudadanos estadounidenses financian red de corrupción

Indica la revista estadounidense con sede en Nueva York que hasta la fecha no se ha hecho pública la información sobre los salarios que paga y cuánto paga el despacho de Trump al lobby de Guaidó. Sin embargo, de lo que sí se tiene certeza es que el dinero que termina en manos de este grupo proviene del esfuerzo que hacen los estadounidenses para cumplir con sus responsabilidades ciudadanas al pagar impuestos que terminan siendo malversados.

«Lo que sí sabemos es que los dólares ganados con esfuerzo de los ciudadanos estadounidenses están llenando los bolsillos de los políticos venezolanos que han exigido una línea cada vez más dura contra el gobierno de Maduro. Esta línea más dura incluye sanciones económicas brutales que equivalen al castigo colectivo de los venezolanos comunes y han llevado a la muerte de al menos 40.000 personas», describe Monthly Review.

Desde que EE. UU. declaró abiertamente reconocer a Guaidó como «interino», su falso equipo de gobierno ha realizado viajes alrededor del mundo para promover una campaña de desprestigio contra Venezuela.

Estos viajes que realiza el lobby de Guaidó son financiados en su totalidad por la Casa Blanca y sirven para promover acciones brutales contra los venezolanos, como el bloqueo total por parte de Washington, Canadá, la Unión Europea, así como algunos Gobiernos lacayos en Latinoamérica agrupados en el autodenominado «Grupo de Lima» y la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La misión de esta campaña de bloqueo comercial, económico, financiero y diplomático contra Venezuela auspiciada por Washington tiene como objetivo asfixiar a la población con medidas autoritarias como la congelación de recursos de Venezuela en Estados Unidos y en países de la Unión Europea, que estaban destinados para la compra de medicamentos, tratamientos médicos, alimentos, entre otros insumos de primera necesidad.

Además, apuesta a una implosión social inducida a partir del bloqueo, con el propósito de desestabilizar el país, hacerlo ingobernable y de esa manera justiciar una invasión militar extranjera que les permita definitivamente adueñarse del país y tomar el control del poder político y económico.

Comenta Monthly Review que «el tema de los líderes de la oposición que tienen fondos para viajar es un verdadero escándalo. Por ejemplo, el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, fue filmado en el cuarto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de las Grandes Ligas, en Washington, el mismo día que se ausentó de una sesión oficial de la Asamblea Nacional», aun cuando su firma estaba estampada en el documento aprobado ese día.

«Uno se pregunta si el dinero de los impuestos estadounidenses pagó la tarifa aérea del señor González o su boleto de primera fila para el juego de beisbol (valorado entre 8.000 y 13.000 dólares). Los venezolanos se preguntan cómo un vicepresidente de la Asamblea Nacional podría permitirse volar a Washington y asistir a un partido de playoffs de los Nacionales de Washington, ya que ellos mismos sienten el estrés de la inflación y el fin de mes», agrega Monthly Review.

Otro ejemplo que coloca la revista estadounidense es que el pasado 3 de octubre, Carlos Vecchio voló a Florida para un evento político con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y otros representantes del área de Miami. Además, a principios de año viajó a Florida al menos dos veces para eventos similares con el vicepresidente Mike Pence.

«A los partidarios del golpe venezolano se les paga para presionar a ambas partes con el pretexto de que son diplomáticos. Este pretexto no se extiende a todos los países de apoyo de Guaidó en Europa, donde España y Alemania, entre otros, no han otorgado privilegios diplomáticos a sus representantes», agrega el texto.

«El pago de los representantes del señor Guaidó es un serio conflicto de intereses que genera preocupación entre los venezolanos. ¿Vecchio y otros miembros del equipo de Guaidó representan al pueblo venezolano o los intereses del gobierno que está pagando sus salarios?«, añade Monthly Review.

Los extraño del caso es que con la malversación de fondos de la administración Trump, se ejecuta paralelamente el secuestro y robo de más de 34.000 millones de dólares que pertenecen a Venezuela y que se encuentran en territorio estadounidense en bienes y activos de PDVSA y Citgo, tomada actualmente por Trump, y en las que ahora hay denuncias sobre corrupción, robo de recursos y malversación.

Mientras ocurre esto, Trump y su equipo de gobierno incrementan las acciones para intentar sacar a Maduro del poder y tomar el control de Venezuela, a expensas del «soporte vital» que dan «los contribuyentes» estadounidenses.

Además, se evidencia por parte de Washington una política injerencista con propósitos malsanos como el aprovechamiento de la crisis para robar los recursos de Venezuela, sabotear los intentos de diálogo entre el Gobierno y la derecha extremista, el incremento de las arbitrarias sanciones y el bloqueo, la amenaza con realizar una invasión militar, la provocación de una guerra frontal entre el Ejército de Colombia -controlado por la Casa Blanca- y el de Venezuela; mientras no hace nada por resolver la crisis de manera pacífica.

Usaid financia promesas incumplidas y golpes fracasados

Los hechos demuestran también que el lobby de Guaidó no sólo busca engañar a los venezolanos sino también a la propia administración Trump, a quien con falsas promesas y fracasos continuados parecieran niños que llevan a una dulcería y no le compran ni un dulce.

«Casi nueve meses después de que comenzó su golpe, (Guaidó) no está más cerca de estar en el poder que cuando se juró a sí mismo en un cargo en una esquina en la calle de Caracas. No ha habido un aumento en el número de países que apoyan el golpe (54 han seguido el ejemplo de los Estados Unidos); De hecho, después de evitar inicialmente al gobierno de Maduro, varios países europeos ahora están trabajando con él», indica Monthly Review.

Además, agrega el medio que «las promesas del señor Guaidó de deserciones militares masivas, numerosas deserciones de funcionarios de alto perfil y una división del chavismo (la base del gobierno de Maduro) no han cumplido».

En medio de eso, la propia base de Guaidó «se ha vuelto más pequeña, tal vez porque los miembros de su equipo fueron atrapados malversando ayuda humanitaria en Colombia; o podría ser porque Guaidó fue fotografiado con narcotraficantes y supuestamente recibió el apoyo logístico de un infame cartel colombiao«.

El golpe no solo ha fallado, sino que ha fracasado, agrega Monthly Review, mientras que «la izquierda en Venezuela ahora está más unificada y la oposición se ha dividido».

Además, otro escenario que pone en jaque la apuesta de Washington en financiar a Guaidó y su entorno, quedó completamente distanciado del Diálogo Nacional que realizan los partidos de oposición democrática desvinculados al extremismo, que además cuentan con el aval de casi tres millones de votantes que en mayo de 2018 dieron su confianza y que recientemente firmaron varios acuerdos con el gobierno de Maduro y han declarado que el diálogo es el único camino a seguir para conseguir una solución pacífica a la crisis..

A todo esto, el acuerdo entre la Usaid y la facción de Guaidó, alerta Monthly Review, «está llegando en un momento difícil para la oposición. Según los informes, Venezuela está a punto de perder Citgo, una subsidiaria con sede en Estados Unidos de PDVSA, ante los acreedores, ya que las sanciones de la administración Trump impiden que PDVSA pague a los tenedores de bonos».

«¿Cómo reaccionarán los venezolanos comunes si Citgo se pierde mientras a los líderes de la oposición se les paga en dólares y vuelan alrededor del mundo a espaldas de los contribuyentes estadounidenses?«, cuestiona el medio, que insta al presidente Trump a recordar sus palabras como candidato: «Dejaremos de competir para derrocar a los regímenes extranjeros de los que no sabemos nada, de los que no deberíamos estar involucrados».

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