Ecuador conoce de la pasión de los cubanos de “batas blancas”

Por Yurien Portelles Ríobamba, 29 sep (Andes) Mariana Ceballo, Dora Liza Fernández y Elsa María Lemo son indígenas que “se hacen atender la salud” en el subcentro de la parroquia Juan de Velazco, cantón (municipio) Colta, de la provincia de Chimborazo, donde el gobierno ecuatoriano ofrece servicios gratuitos en su nivel primario

Por Yurien Portelles

Ríobamba, 29 sep (Andes) Mariana Ceballo, Dora Liza Fernández y Elsa María Lemo son indígenas que “se hacen atender la salud” en el subcentro de la parroquia Juan de Velazco, cantón (municipio) Colta, de la provincia de Chimborazo, donde el gobierno ecuatoriano ofrece servicios gratuitos en su nivel primario.

“Si es buena la atención del “doctorcito”; enseguida uno llega, vienen, ponen inyecciones y atienden muy bueno. Claro que nos parece bien que venga un “doctorcito” de otro país, dice a Andes Mariana, de 72 años, preocupada por su artrosis producida por la frialdad del clima.

Dora Liza agradece “primeramente a diosito, y al “doctorcito”, por haber venido de tan lejos”, y asegura: “gracias a ellos estoy bien de la presión; vengo y me dan el medicamento y me encuentro bien de mi salud. Viniendo un médico de otro país hasta nos atendería supermejor”.

Ellas, como muchos nativos de este país, aseguran que la medicina cubana es buena, pero Elsa María lo certifica porque a sus hijos le han contado en el colegio que “los doctores de Cuba son más preparados porque tienen una avance en la ciencia de la medicina y quizás ellos puedan ir allá con una beca a estudiar ”.

Las tres son pacientes del doctor Jorge Luis López, de 43 años de edad, 20 de graduado y 16 como especialista, quien llegó en agosto pasado a este intrincado sitio, donde no hay ni comunicación telefónica celular, tras su estancia en Venezuela y en Honduras.

Oriundo de la provincia cubana de Granma, en la zona oriental de la isla, él es de la avanzada de los 2.000 galenos de la brigada que se completará hasta diciembre, tras un convenio entre Cuba y Ecuador para la implantación en este país andino de un nuevo modelo que prioriza la atención primaria y preventiva, en lo cual la isla caribeña tiene una experiencia inestimable.

¿Misión imposible?

El doctor López, quien por su metódica de trabajo y forma de ser aparenta más edad, trabaja con otros dos médicos y un odontólogo en Juan de Velazco, pero la tarea que tiene es grande, con la “dispensarización” (registro para el control de los pacientes) de los  7.658 habitantes distribuidos en 28 comunidades, distantes unas de otras.

“El sistema de salud implantando por Ecuador es bastante organizado en los controles, los reglamentos y los protocolos, pero falta mucho por trabajar”, dice al enumerar que ya han comenzado a censar a los niños menores de un año y a las embarazadas.

“Casi no vienen pacientes a las consultas, hay que ir a sus comunidades. La semana pasada estuve en una, ubicada a una hora y pico de este subcentro, para explicarles a las mamás los signos de alerta del niño para que no se queden con ellos enfermos en casa y  acudan aquí o al hospital”, relata.

Las principales afecciones en este poblado son las respiratorias por bajas temperaturas, como la faringitis, bronquitis, y la gastroenteritis y diarreas por parasitismo intestinal o comidas en mal estado.

“El reto es bastante grande, pero pienso y se lo he dicho a los compañeros, que vine a trabajar con ellos, a apoyarlos y a compartir experiencias para mejorar los indicadores de salud”, señaló al exponer su misión.

¿Pero, es posible lograr un cambio?, indagamos, a lo que respondió: “es un deber de cada médico cubano, para eso lo enseñan a uno, para demostrarlo, y también para enseñar a otros cómo hacerlo, y dar un poquito cada día más por esta Patria de nosotros tan grande”.

Lágrimas de una habanera en Colta

Es la primera vez que la doctora habanera Dalila Aida Aguirre sale de Cuba como colaboradora y al hablar pareciera que lleva mucho tiempo en Ecuador, específicamente en Colta, cantón chimboracense, a donde arribó también en agosto, paradójicamente el mes más cálido de su país.

Dalila no puede evitar que unas lágrimas corran por sus mejillas al pensar en la distancia que la separa de su esposo, sus padres y sus dos hijas, una de 17 y la otra de 7, sin embargo, no dudó en aceptar venir como asesora en la formación de promotores de salud y posgradistas ecuatorianos, un proceso que, indica, “ha transcurrido con la mayor normalidad”.

Respecto a si considera que su presencia en Ecuador redundará en algo positivo, señala: “yo creo que sí, estamos en un entorno complejo, diferente a Cuba. Hay arraigadas costumbres, creencias y tradiciones, y se necesitan muchos años para trasformar hábitos o modos de vida, pero con el trabajo sistemático, y la voluntad de los gobiernos locales, se puede hacer mucho a favor de la salud de en las comunidades”.

Para completar este ciclo, que, a su juicio, deberá producirse a largo plazo, insiste en la necesidad de la voluntad de las autoridades a todos los niveles y la disponibilidad de los recursos.

Un profesor “todo-terreno” para los posgradistas

El doctor Jorge Ricardo Rodríguez había cumplido ya misiones como colaborador cubano de la salud en Guatemala, Honduras y Venezuela cuando lo enviaron a Ecuador como profesor para la formación de posgradistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

Este galeno, residente en La Habana, con una experiencia de la que son testigos sus grises canas, participó en un Plan Integral de Salud en la nación guatemalteca, mientras a territorio hondureño llegó para enfrentar una epidemia de dengue, y en Venezuela dirigió la llamada “Operación Milagro” diseñada paraa mejorar o recuperar la visión de los habitantes.

En Cuba, este doctor, también especialista en Medicina General Integral y Máster en Longenvidad Satisfactoria, había sido directivo en diversos policlínicos, a donde son remitidos los cubanos una vez que reciben atención en los Médicos de Familia diseminados por todos los barrios de la isla, lo cual le ha servido para asumir esta nueva misión en Colta.

Preguntado cómo es posible haber acudido a tantas misiones, diferentes por demás, asegura: “tenemos una formación integral que nos da una amplia gama de conocimientos y dominio en este campo”.

“Nuestra función es ser tutor en el programa de formación del médico ecuatoriano especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, para enseñarle al futuro especialista el manejo en la atención en la consulta y en las comunidades”, explicó a Andes a pocos minutos de intercambiar con dos alumnos acerca de un caso.

El doctor Rodríguez precisa que este plan de estudios se fundamenta en el programa de atención integral diseñado por Ecuador, con su sistema de protocolos y evaluación, y con el apoyo cubano en la malla curricular, y ya se avanza en apenas nueve meses de trabajo.

De su profesionalidad da fe el alumno del posgrado en Medicina Familiar y Comunitaria, Galo Chinisaca, quien considera excelente esta oportunidad de aprender de un especialista cubano como el doctor Rodríguez.

Opina que los médicos cubanos sí tienen qué aportarle en su formación, “sobre en todo nuestro país que está copiando ese modelo de atención en el nivel primario y en medicina familiar de Cuba”.

“Este ha sido un problema en Ecuador, donde durante años el nivel primario estuvo “roto”, por lo que no existen especialistas que dominen esta área, sobre todo en cuanto a las patologías que se presentan en este nivel, lo que ha hecho que se congestionen los hospitales, cuando el 90% de estas son resolutivas en el nivel primario”, indicó.

Los testimonios hablan por sí solos de la pasión con que trabajan los médicos cubanos, a quienes un día el líder histórico de su Revolución, Fidel Castro, llamó el “Ejército de batas blancas”, por los servicios prestados en su país y otros de todos los continentes, convirtiendo a la isla en una potencia que, además, ayuda a naciones hermanas, como Ecuador.

Andes

 

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