Fue publicado en la revista médica The Lancet

OMS: Enfermedades mentales afectan a una quinta parte de quienes viven en zonas de guerra

Estudios de ese organismo internacional muestran que la cantidad de personas que sufren trastornos mentales es mucho mayor en países sumidos en guerra que en poblaciones que disfrutan de paz


Una de cada cinco personas que viven en zonas de guerra sufre de alguna enfermedad mental, como depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia o estrés traumático, informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), reseña RT.

Un extenso análisis de 129 estudios, con datos de 39 países, demuestra que la cantidad de individuos que sufren de enfermedades mentales en territorios afectados por la guerra es significativamente mayor que las que pueda experimentar una población en tiempos de paz, cuando solo una de cada 14 personas confronta ese tipo de trastornos, plantea el estudio publicado en The Lancet. 

Según estimaciones de la ONU, en el presente año unos 132 millones de personas de 42 países necesitarán asistencia humanitaria como resultado de conflictos bélicos u otros desastres. De ellas, casi 69 millones se han visto desplazadas de manera forzada por diversas formas de violencia y conflicto. En naciones como Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Nigeria y Somalia, hay crisis humanitarias provocadas por la guerra.

Familias desesperadas buscan refugio a sus hijos. Foto en Siria/archivo

“Dado el gran número de personas necesitadas y el imperativo humanitario para reducir el sufrimiento, existe una necesidad urgente de implementar intervenciones de salud mental que se expandan para enfrentar esta carga”, dijo el equipo de investigación.

El estudio de salud mental en conflicto de la OMS, publicado en la revista médica The Lancet, fue realizado por un equipo de investigadores de la OMS, la Universidad de Queensland de Australia y el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington y la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, reseña Monitor de Oriente.

Analizó investigaciones de 129 estudios y datos de 39 países publicados entre 1980 y agosto de 2017.

«Al Qaeda es un resultado de la Guerra de Irak» , la versión estadounidense. Cadena SER

Se incluyeron las regiones que han presenciado conflictos en los últimos 10 años y las enfermedades mentales se clasificaron como leves, moderadas o graves. Los desastres naturales y las emergencias de salud pública, como el ébola, no se incluyeron.

En las zonas de guerra en general, el predominio medio fue más alto para las condiciones de salud mental leves, con un 13%. Alrededor del 4% de las personas que viven en medio de un conflicto armado tenían una enfermedad de salud mental moderada, y en condiciones graves, la frecuencia era del 5%.

Ocho años después del estallido de la revuelta popular contra El Asad, el conflicto languidece en el último bastión del ISIS. El País

El estudio también encontró que los índices de depresión y ansiedad en situaciones de conflicto parecían aumentar con la edad, y la depresión era más común entre las mujeres que entre los hombres.

El estudio fue financiado por la OMS, el Departamento de Salud de Queensland y la Fundación Bill y Melinda Gates.

Países en guerra

Yemen

Tras más de tres años de guerra, Yemen se ha convertido en el escenario de una de las peores crisis humanitarias del planeta. La extensión del conflicto por todo el país, el colapso de la economía, la inseguridad alimentaria y el derrumbamiento de los servicios públicos básicos han generado que 22 millones de personas necesiten ayuda humanitaria para sobrevivir.

Se calcula que más de un millón de personas podrían estar afectados por el cólera, y más de 2 millones de personas están desplazadas de sus hogares, 190.000 de ellas como refugiados en países de la región. ACNUR trabaja para ayudar a civiles desplazados en Yemen y proporcionar comida, medicinas y otros útiles de primera necesidad.

Irak

La violencia desatada entre grupos armados y las fuerzas gubernamentales en los últimos años ha generado 3 millones de desplazados internos a lo largo del país. Actualmente, 8,1 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en Irak.

A finales del año pasado, la ofensiva gubernamental para recuperar el control sobre la ciudad de Mosul llevó al conflicto a su punto álgido. Desde entonces los niveles de violencia han descendido notablemente, aunque el país no se encuentra totalmente pacificado y muchos de los desplazados siguen sin poder regresar a sus casas.

Siria

La guerra en Siria es una de las más largas y cruentas de la región. Por el tamaño y la población del país, ha generado una de las crisis de refugiados más graves desde la II Guerra Mundial.

En 2018, siete años después del inicio de los combates, 6,6 millones de personas están desplazadas de sus hogares en otros puntos del país y 5,6 millones son refugiados en otros países de la región. El estado que acoge un mayor número de refugiados sirios es Turquía, donde se encuentran más de 3,5 millones de personas que tuvieron que huir a causa de la guerra en el país vecino.

Sudán del Sur

Desde su independencia en 2011, Sudán del Sur ha vivido más años en guerra que en paz. Al conflicto armado que comenzó en 2013 hay que sumarle un subdesarrollo económico crónico que ha llevado a millones de personas a la miseria.

7 millones de personas requieren asistencia humanitaria, más de la mitad son niños. 2,5 millones de sursudaneses sobreviven como refugiados en los países de su entorno, también con graves problemas económicos y sin la infraestructura necesaria para dar una adecuada acogida a tantas personas refugiadas.

Somalia

Somalia, considerado en muchas ocasiones como ejemplo paradigmático de estado fallido, lleva en guerra interna desde los años 90 del siglo pasado. La mayor parte del país está fuera de control del Gobierno central, que en los últimos años ha logrado recuperar su influencia en el sur del país tras una ofensiva apoyada por la Unión Africana.

A la violencia armada hay que sumar los estragos del cambio climático. 1,5 millones de personas se han convertido en desplazados internos desde noviembre de 2016 a causa de la sequía, las inundaciones y el propio conflicto. Esto ha provocado que la población desplazada internamente se duplique, alcanzando los 2,6 millones en febrero de 2018.

Afganistán

Azotado por la guerra y la violencia política desde los años 70 del siglo XX, Afganistán ha sido uno de los grandes focos de inestabilidad y desplazamientos forzados en Asia Central. Tras la salida de las tropas soviéticas en 1989 el país comenzó una nueva etapa de violencia interna que culminó en la intervención de la OTAN en 2001.

El país vive azotado por las luchas insurgentes desde entonces. 133.000 personas son desplazadas anualmente a causa del conflicto armado y 2.300 civiles son asesinados o heridos cada año.

Ucrania

El último conflicto armado en estallar en Europa ha tenido el este de Ucrania como teatro de operaciones. La ex república soviética ha vivido azotada por la inestabilidad política desde comienzos de siglo. En 2013, unas protestas en la capital del país acabaron degenerando en un conflicto armado con varias zonas buscando la secesión.

Actualmente, más de 1,5 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares, 228.000 de las cuales son niños. Según datos de la ONU, se calcula que 10.300 personas habían muerto a causa del conflicto armado en Ucrania hasta el 15 de mayo de 2018.

Con información de RT y Acnur

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