Trasplante de corazón de cerdo en humanos ofrece oportunidades reales de vida

Avance científico

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Si el resultado del trasplante  de riñones porcinos es satisfactorio, entonces es probable que en unos pocos años se puedan usar sus corazones con buena aceptación en cuerpos humanos.

Han pasado más de 40 años que se supo del primer trasplante de corazón en pacientes humanos, una hazaña médica alcanzada por el cirujano sudafricano Christian Barnard y que fue duramente criticada por el gremio, al decir que la técnica quirúrgica se la había copiado de colegas en Estados Unidos, en donde asistió cientos de intervenciones en perros.

Barnard pasó a la historia de la ciencia y el 2 de enero de 1968 realizó un trasplante de corazón, por segunda vez, y le siguieron alrededor de 100 operaciones en todo el mundo. Sin embargo, a menudo los pacientes murieron por el rechazo inmunológico generado por el nuevo corazón, que causaba infecciones mortales.

Con el tiempo, su técnica ha sido mejorada y es comúnmente practicada en pacientes con patologías cardíacas. El trasplante de corazón es, en opinión de los expertos, un método de tratamiento seguro.

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Si bien Barnard logró tal proeza gracias a los perros, ahora sus colegas intentarán una operación similar, reemplazando un riñón humano con el de un cerdo a fines de este año, lo que asoma la posibilidad de que los corazones de cerdo podrían trasplantarse a pacientes humanos en tres años.

Claro está, que si la operación resulta exitosa, allanará el camino para probar con otros órganos, afirmó el doctor Sir Terence English a The Sunday Telegraph.

Según English, si el resultado del xenotrasplante  es satisfactorio con los riñones porcinos, entonces es probable que en unos pocos años se puedan usar sus corazones con buena aceptación en cuerpos humanos.

Como consultor cirujano cardiotorácico, English lideró el equipo que realizó el primer trasplante de corazón exitoso de Gran Bretaña en agosto de 1979, en Papworth, y pronto lo estableció como uno de los principales programas de trasplante de corazón y pulmón de Europa.

Desde 2017, los avances científicos estiman que este tipo de trasplante es un enfoque prometedor para el tratamiento de cardiopatías.

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El afortunado paciente que recibió con éxito el primer trasplante de corazón fue Louis Washkansky, de 54 años.

Riesgo de compatibilidad

Un artículo de Todo Noticias de Argentina destaca que la anatomía y la fisiología del corazón de los cerdos es similar a la de los humanos, por lo que a menudo se lo usan como modelo para desarrollar nuevos tratamientos.

Según el medio, un equipo internacional de investigadores, incluidos científicos del Reino Unido, descubrió al administrar un pequeño pedazo de material genético llamado microRNA-199 en un corazón dañado por un ataque que este procedimiento favorecía la regeneración de las células.

Publicada en la revista Nature, la investigación mostró los resultados promisorios de la administración de microARN-199 en cerdos después de un infarto de miocardio. Después de un mes hubo una «recuperación casi completa» de la función cardíaca.

La anatomía y la fisiología del corazón de los cerdos es similar a la de los humanos, por lo que a menudo se lo usan como modelo para desarrollar nuevos tratamientos.

El Santo Grial de la medicina

El infarto de miocardio es causado por el bloqueo repentino de una de las arterias coronarias cardíacas y es la principal causa de insuficiencia cardíaca. Cuando un paciente sobrevive a un ataque cardíaco, queda con daño estructural permanente en su corazón.

Datos publicados en El Nuevo Diario precisan que actualmente 900.000 personas viven con insuficiencia cardíaca en el Reino Unido, mientras que millones más tienen presión arterial alta y ambas pueden causar ataques cardíacos.

Ajay Shah, presidente de cardiología de la British Heart Foundation, asevera que “un tratamiento que ayuda al corazón a repararse a sí mismo después de un ataque cardíaco es el santo grial para los cardiólogos”.

Sin embargo, resalta que “este estudio demuestra de manera convincente por primera vez que esto podría ser factible y no solo un sueño imposible”.

Mientras esto es comprobado, los científicos tienen que superar algunos obstáculos considerables antes de que la terapia genética pueda probarse en pacientes con ataque cardíaco humano.

El estudio refiere que la mayoría de los cerdos tratados murieron después del tratamiento porque el microARN-199 continuó expresándose de manera incontrolada.

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