El «dolor de cabeza» en que se han convertido los hipopótamos de Pablo Escobar

Los hipopótamos que Pablo Escobar llevó a su Hacienda Nápoles a principios de la década de los 80, siguen causando problemas y dando de qué hablar.

Los animales fueron reconocidos legalmente como «personas jurídicas» por el Tribunal del Distrito Sur de Ohio (EE.UU.) lo que significa que se reconocen sus derechos y no podrán ser sacrificados ni esterilizados.  

Los hipopótamos que Pablo Escobar llevó a su Hacienda Nápoles a principios de la década de los 80, siguen causando problemas y dando de qué hablar.

No solo se han reproducido a gran velocidad, alcanzando una población de aproximadamente un centenar de ejemplares, sino que han sido reconocidos legalmente como «personas jurídicas» por el Tribunal del Distrito Sur de Ohio (EE.UU.) lo que significa que se reconocen sus derechos y no podrán ser sacrificados ni esterilizados de cualquier manera, reseñó el portal 20 Minutos.

A los ‘hipopótamos de la cocaína’, como se les conoce popularmente a los animales dejados por Escobar, se les había comenzado un proceso progresivo de castración, totalizando 24 mamíferos esterilizados con un químico desarrollado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y otros 11 de forma tradicional.

El proceso tuvo que detenerse porque la defensa de los animales, encabezada por el abogado Luis Domingo Gómez Maldonado, considera que aún existe la posibilidad de que acaben con sus vidas y propone otro esterilizante más seguro para ellos.

Gómez es respaldado en su defensa por la Animal Legal Defense Fund, organización que consiguió que dos expertos en la materia se personaran ante el tribunal para testificar en nombre de los animales, que finalmente han sido declarados «personas interesadas».

El dilema sobre qué hacer con los hipopótamos de Escobar nació hace 28 años con la muerte del narcotraficante, que poseía un zoológico privado en su finca. Entonces, los animales que había reunido allí fueron trasladados a diferentes zoos, excepto sus cuatro hipopótamos, de los que tres eran hembras y uno macho.

Las autoridades colombianas no pudieron capturarlos y pensaron que no pasaría nada por dejarlos en libertad. Sin embargo, se equivocaron, pues a día de hoy las estimaciones apuntan a que los descendientes de los ‘hipopótamos de la cocaína’ superan el centenar y podrían alcanzar el millar de ejemplares en 2050.

El mayor problema reside en que es una de las mayores especies invasoras del mundo y ya están afectando gravemente al ecosistema dejando sin alimento a otros animales. Sus heces también dañan el hábitat pues alteran el oxígeno del agua influyendo en microorganismos y animales. Además, son muy agresivos como demuestra que hayan atacado a varias personas.

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