"Es una vergüenza que uno de nuestros colegas haya definido el acoso sufrido por las estudiantes como una 'estupidez' cometida por los profesores involucrados, que no calificaría como 'crimen', porque las estudiantes no habrían sido violadas por dichos profesores, y por lo tanto destituirlos de sus cargos habría sido una sanción exagerada y que habría segado –en su opinión– las 'brillantes carreras' de los académicos involucrados", argumentaron.