Pablo Neruda no murió como consecuencia del cáncer que padecía, sino que muy probablemente fue asesinado, concluye un informe del Ministerio de Interior de Chile. Es la primera vez que una instancia gubernamental desecha la versión oficial de la muerte del Nobel de Literatura y se decanta por la tesis de su asesinato mediante la inoculación de una inyección venenosa.