Luis Hermosilla es un claro exponente del oportunismo político y las flaquezas de nuestro sistema institucional. Comunista en su juventud y abogado defensor, incluso, de las víctimas de los DDHH de la Dictadura, la llamada Transición a la Democracia lo catapultó a las alturas del poder después de convertirse, para sorpresa colectiva, en el abogado de la familia del senador Jaime Guzmán Errázuriz, el ultimado fundador de la UDI.