El paciente apenas podía comunicarse a un ritmo extremadamente lento, pudiendo articular solo siete palabras por minuto y tras el implante logró comunicarse a una velocidad de 32 palabras por minuto.
Científicos chinos utilizaron mediciones de ondas cerebrales y técnicas de imagen neuronal para demostrar cómo las piezas de estos compositores provocan efectos positivos en el cerebro.
Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) mostró que las zonas cerebrales, responsables de procesamiento del lenguaje, albergaban una mayor concentración de mielina