El accionar del Subsecretario de Pesca, Román Zelaya, refleja un serio retroceso en la administración pesquera nacional, nula empatía con las miles de familias que están sufriendo hambre y pobreza, y que su gestión va en sentido opuesto al derecho del pueblo chileno a una alimentación sana, nutritiva, de alta calidad biológica y económicamente accesible.