La humanidad está asistiendo al parto de un mundo nuevo y, como todo parto, este también se verificará con dolor. Al final, como la vida que nace, el porvenir esplendoroso que surgirá hará que la lucha haya tenido sentido y que los que luchan tengan su premio: la satisfacción de haber sido protagonistas del alumbramiento de una mejor sociedad para la humanidad.