Junto a las protestas de los pescadores por un aumento del bono de $100 mil que les ofreció el gobierno, cada vez toma más fuerza la tesis de que la "marea roja" no es la única culpable del difícil momento que atraviesa el archipiélago. Los dardos apuntan al vertimiento de salmones muertos por parte de la industria y a la complicidad de las autoridades.