Organizaciones indígenas del estado de Chihuahua, denunciaron que el crimen organizado ha incrementado el desarrollo de sus sembradíos en la Sierra Tarahumara, y ante la falta de personal y el aumento de su producción, dio pie al secuestro de jóvenes de entre 12 y 18 años, reclutándolos a sus filas para la siembra y cosecha de la droga; para más tarde, prepararlos como halcones y sicarios al servicio de los mismos; se señala a los cárteles de Juárez y Sinaloa como los responsables.