Son los que van a misa sagradamente pero tratan como el forro a los niños que juegan a la pelota en la cuadra. Las que han naturalizado la prepotencia a tal punto que a mucha gente le parecen "choras". Las que se oponen al matrimonio homosexual, los que fruncen el ceño cuando ven a dos mujeres u hombres de la mano en la calle, los que arrugan la nariz si se topan a una mujer amamantando en público. Las que piden mano dura contra la delincuencia, pero se sensibilizan cuando ven a un empresario obligado a dormir en la cárcel.