Agosto de 1965 recuerda a los que colocaron su espalda en el muro. A los que mancharon el asfalto, a esos tantos que recorrieron los tiempos tristes de las cárceles de Chile. A cada compañera que llegó alegre a contar cómo se alimentaban las esperanzas. Eso es agosto que nació en la década del sesenta, y si algún detalle queda rezagado, no es el olvido.