Durante años la población de Okinawa ha mostrado su rechazo a la construcción de una base militar estadounidense en la costa de la isla. A pesar de la oposición ciudadana y del gobierno de Okinawa, el poder central de Japón continúa con los trabajos de construcción haciendo caso omiso a las multitudinarias protestas.
Los japoneses residentes en la isla de Okinawa, ubicada en el sur de Japón, se han congregado frente a una base militar de Estados Unidos, instalada en esa isla, y han pedido nuevamente su desmantelamiento.