Puede tratarse de terminar una serie de ejercicios o del intento por abrir un frasco que está muy apretado; el punto es que una buena dosis de garabateo ayuda a obtener la fuerza que hace falta. Así lo reveló un experimento reciente, que es la continuación de una investigación que había observado el efecto de los garabatos en el alivio del dolor.
Un estudio masivo, conducido por un equipo internacional de investigadores de diferentes universidades, encontró que las personas que pueden desplegar rosarios de palabrotas con facilidad, también tienen la tendencia a ser más honestas.