Trump no es una exageración. No es una caricatura ni una excepción. Trump es la expresión de gran parte de la derecha y del establishment que ha gobernado Estados Unidos desde su fundación. Es un rufián, pero esos abundan en la vida diaria. Es un racista, pero no menos que gran parte de la policía. Es la expresión más básica de los Estados Unidos profundo: ignorante, brutal, lleno de prejuicios y no menos complejos. Trump ha hecho lo que otros ocultaban: ha corrido la cortina para exhibir el pozo séptico de la política estadounidense.