El pasado 28 de abril no es un día más en la historia de Brasil: luego de más de 20 años, se realizó una huelga general contra el ajuste de tipo neoliberal que impulsa el gobierno de Michel Temer. En ese sentido, las reformas laborales y de pensiones que el ejecutivo brasilero quiere aprobar en el parlamento son las más cuestionadas, alcanzando un 64% de impopularidad.