"Fidel Castro, en su visita a Chile en 1971, dejaba entrever que le deseaba la mejor las suertes al gobierno de su amigo Salvador Allende, pero que tenía muchas dudas de que pudiera triunfar el socialismo por la vía institucional, pues la derecha y los militares, junto con Estados Unidos haría lo imposible para abortar el proyecto allendista, a través de un cruento golpe de Estado".