La funcionaria, Naomi Sofía Figueroa, quien trabaja en la Dirección de Colmenas y Centros de Cuidado Comunitarios, justificó el acto como parte de un ritual de santería para "acabar con sus enemigos", sin mostrar arrepentimiento alguno.
La religiosidad popular arraigada en los pueblos de América Central y El Caribe sirve como el argumento perfecto para desacreditar los liderazgos que provienen de aquellas bases sociales. Es el caso del manto de brujería y satanismo tejido sobre la figura de Hugo Chávez y transferido a Nicolás Maduro, donde la oposición venezolana intenta transformar sus méritos políticos en el resultado de la magia negra y pactos con fuerzas malignas