A una semana del doblete sísmico que dejó una estela de destrucción y más 2 mil fallecidos registrados hasta el momento, la capital venezolana se levanta gracias a la fuerza de su gente y mientras los equipos de rescate no cesan en su labor, los ciudadanos acuden masivamente a brindar apoyo y entregar insumos en los centros de acopio y campamentos temporales, demostrando que la solidaridad es el mayor antídoto contra la tragedia