Se trata del empresario de origen coreano Lee Sup Yong, quien regenteaba el taller clandestino que se incendió el 27 de abril de 2015 y causó la muerte de dos niños que además vivían allí. El fallo judicial tiene pocos antecedentes ya que Lee Sup Young quedó procesado por “trata de personas con fines de explotación laboral agravado”.