Desde que en 2011 se registraran las más masivas manifestaciones post "transición democrática", el panorama otoño-invierno en las calles de ciudades como Santiago y Valparaíso no volvió a ser el mismo. Las marchas multitudinarias se hicieron habituales, lo que abrió a su vez nuevas oportunidades de negocio para los precarizados vendedores ambulantes.