Este podría ser el mejor obituario en la historia de la humanidad

No tenemos idea de que es lo que pasa una vez que fallecemos, pero es casi seguro que muchos queremos ser recordados, dejar un legado o algo que haga que no nos olviden
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No tenemos idea de que es lo que pasa una vez que fallecemos, pero es casi seguro que muchos queremos ser recordados, dejar un legado o algo que haga que no nos olviden.

Por ejemplo, recientemente falleció un hombre llamado Elwood ‘Buddy’ Segeske III, quien falleció a los por una “falla en el torso” y “los efectos de una abducción extraterrestre”.

Obviamente lo más probable es que nadie de nosotros sepa quién es este sujeto, sin embargo, si solo lo juzgamos por su obituario, podríamos decir que fue una persona que vivió una vida increíble. Y es que este, a diferencia de otros obituarios, cuenta la historia de un hombre excéntrico con un gran sentido del humor hizo toda clase de cosas en su vida.

El obituario, entre otras cosas, menciona:

Deja atrás dos hijos, Kyle y Elwood IV, a sus hermanos Stephen y Kevin, su hermana Lucille (Louann Segeske) Fleming, su madrastra Mcikey Segeske-Meister, su compañera de vida Lisa Razzi, a quien conoció en un hospital psiquiátrico y un mono golpea platillos operado por baterías.

Todo iba relativamente normal hasta el final del párrafo donde menciona al mono que, por cierto, realmente tenía. Más adelante menciona como fue crecer en el norte de Philadelphia:

Buddy fue criado en las peligrosas calles de Kensington, donde él decía que los hombres eran hombres y también la mitad de las mujeres lo eran.

Él habló con cariño de sus amigos en la niñez y aquellos que no acabaron en prisión o se convirtieron en trabajadores de feria, limpia botellas, polemistas maestros y/o Republicanos.

Aún con la mala reputación de su vecindario, Buddy dijo que lloró la primera vez que hizo el amor, aunque probablemente fue gracias al gas pimienta.

Además, este hombre era una persona de muchos talentos:

Un ávido coleccionista de gafas de seguridad que tenía guardadas en el compartimento de carga de su confiable Dodge Durango, Buddy tenía el hábito de guardar las tarjetas de presentación, que hizo a su billetera más gruesa que George Constanza y requirió una cirugía de espalda.

Y aunque logró muchas cosa en su vida, el estaba muy orgulloso de sus días jugando fútbol, su habilidad para recordar casi perfectamente las letras de los Beatles y su habilidad de darle al urinal con una gran puntería.

Finalmente, Buddy era un sujeto que no cuidaba mucho su salud pero lo hacía para poder apreciar más cosas en la vida:

Para aliviar su estrés, Buddy prefería fumar y beber a hacer yoga, aunque mostraba una buena figura en pantalones de Yoga según su pareja Lisa y un buen numero de admiradoras (y admiradores).

Amaba jugar pool, pescar, asechar a Jennifer Lawrence y mirar senos.

Y ese es el legado que dejó Buddy, una vida que, seguramente, muchos quisiéramos vivir. Probablemente siga asechando a Jennifer Lawrence desde donde se encuentre.

Via Uproxx

Visto en Sopitas


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