Logro de la ciencia y comunidad: Transnacional AES Andes puso fin a cuestionado megaproyecto INNA

El Desierto de Atacama, escenario de un triunfo científico y de la comunidad organizada: AES Andes desiste de megaproyecto INNA En un hecho que marcará un precedente para la planificación territorial en Chile, la empresa AES Andes anunció su desistimiento del proyecto de hidrógeno y amoníaco verde INNA, valorado en US$10

Logro de la ciencia y comunidad: Transnacional AES Andes puso fin a cuestionado megaproyecto INNA

Autor: Seguel Alfredo

El Desierto de Atacama, escenario de un triunfo científico y de la comunidad organizada: AES Andes desiste de megaproyecto INNA

En un hecho que marcará un precedente para la planificación territorial en Chile, la empresa AES Andes anunció su desistimiento del proyecto de hidrógeno y amoníaco verde INNA, valorado en US$10.000 millones y que contemplaba su construcción en Taltal, Región de Antofagasta.

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La decisión, presentada por la compañía como una “priorización de su cartera de proyectos renovables”, cierra un intenso capítulo de controversia iniciado en diciembre de 2024. Sin embargo, su retiro llega tras meses de advertencias científicas y una movilización ciudadana sin precedentes, que señaló el riesgo inminente que la iniciativa representaba para uno de los patrimonios científicos más valiosos del planeta: el Observatorio Paranal, operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO).

La historia del conflicto se escribió con más de 700 observaciones ciudadanas y una carta firmada por 3.371 científicos y académicos internacionales dirigida al presidente Gabriel Boric. La comunidad alertó sobre los impactos en la biodiversidad y los derechos del Pueblo Chango.

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Expertos nacionales e internacionales advirtieron que INNA, por su magnitud y cercanía, “aumentaría el brillo del cielo” en una zona donde actualmente se mantiene en menos del 1% de los niveles preindustriales, destruyendo la oscuridad y la estabilidad atmosférica únicas del lugar. La astrónoma chilena Teresa Paneque fue contundente en sus observaciones al Servicio de Evaluación Ambiental: «La norma lumínica actual es insuficiente. INNA destruiría la oscuridad de los cielos… acortando la vida útil de instrumentos críticos para descubrimientos futuros, incluida la búsqueda de vida extraterrestre», señalaba la científica en abril del 2025.

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Frente a este escenario, el Gobierno de Chile, a través del ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aldo Valle, valoró explícitamente la decisión de la empresa. “Valoramos la decisión adoptada por AES Andes de no perseverar en el proyecto de hidrógeno verde INNA, una iniciativa que generó amplio debate por su eventual impacto en el Observatorio Paranal, uno de los centros astronómicos más relevantes a nivel mundial”, declaró la autoridad.

Se ha destacado en diversas ocasiones, que el Desierto de Atacama alberga los tres mejores sitios para astronomía terrestre del mundo y telescopios emblemáticos como el Very Large Telescope —asociado a tres Premios Nobel— y el futuro Extremely Large Telescope, que buscará signos de vida en exoplanetas.

La carta internacional subrayó que Paranal es “la instalación astronómica terrestre más productiva del mundo” y que el proyecto ponía “en jaque inversiones científicas fundamentales y el liderazgo de Chile en astronomía”.

Este desenlace deja al descubierto un debate de fondo sobre los límites del desarrollo y la necesidad de una planificación estratégica. La tensión entre proyectos de gran escala y áreas de alto valor científico y patrimonial exige criterios de evaluación más estrictos. AES Andes, si bien reafirmó su apuesta por el hidrógeno verde en Chile, cerró un capítulo que evidencia la potencia de una ciudadanía y una comunidad científica informada y movilizada. El caso INNA sienta un potente precedente: en Chile, la protección de bienes comunes globales, como sus prístinos cielos, puede definir el destino de megaproyectos.

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