Opinión

Un banco de semillas ancestrales puede cuidar el futuro del campo

Defender un Banco de Semillas es defender una manera de entender la agricultura desde el cuidado, la colaboración y el respeto por los ciclos de la tierra.

Un banco de semillas ancestrales puede cuidar el futuro del campo

Por Dulia Peralta

La División de Protección Agrícola y Forestal del SAG ha presentado una consulta pública, hasta el 10 de agosto del presente, para establecer requisitos para la comercialización de semilla corriente, modificando la Resolución N°3.080 de 2022.

Observamos con preocupación las discusiones y normativas que podrían afectar el intercambio de semillas tradicionales. Para el mundo campesino, compartir semillas no puede ser visto como una amenaza, porque se trata de una práctica ancestral, comunitaria y necesaria para proteger la biodiversidad.

Nos preocupa que en nombre de la regulación se terminen imponiendo barreras que las comunidades campesinas no puedan cumplir, debilitando una práctica que ha sostenido por décadas la agricultura familiar. ¿Qué sentido tendría dificultar el intercambio de semillas entre quienes justamente las han cuidado por generaciones?

La noticia nos alerta porque en tiempos de crisis climática, con pérdida de biodiversidad y creciente concentración de la agricultura, mantener vivo un banco de semillas campesinas debería ser una prioridad para cualquier comunidad que comprenda que la alimentación, la cultura y la soberanía de los territorios comienzan en algo tan pequeño como una semilla.

Cada semilla conservada trae consigo una historia familiar, una forma de trabajar la tierra y una adaptación al territorio. Por eso, cuando hablamos de un banco de semillas, hablamos también de memoria, alimentación y futuro. Hablamos de campesinas y campesinos que por años han seleccionado, guardado e intercambiado semillas, no como negocio, sino como parte natural de la vida en el campo.

Defender un Banco de Semillas es defender una manera de entender la agricultura desde el cuidado, la colaboración y el respeto por los ciclos de la tierra.

Las semillas campesinas no son mercancía cualquiera. Son vida, memoria y soberanía alimentaria. Y si queremos un futuro con alimentos sanos, diversidad y comunidades rurales vivas, debemos partir por protegerlas.

Por Dulia Peralta

Presidenta de Conagro Chile.


Las expresiones emitidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.

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