El ecosistema del humedal Angachilla, pulmón verde de Valdivia, no será sacrificado por los intereses privados, ya que el Tercer Tribunal Ambiental de la ciudad rechazó un recurso que pretendía anular el dictamen que exige la reparación integral de este santuario de biodiversidad de la región de Los Ríos, tras daños causados por rellenos.
La controversia, que se arrastra desde 2023, cuando la municipalidad de Valdivia interpuso una demanda en contra de Nicolás Reichert, por construcciones que habrían afectado al ecosistema y culminó con una victoria ambiental, ya que el tribunal no solo confirmó el impacto ambiental significativo, sino que ordenó al demandado, deshacer todo el daño causado, incluyendo la «destrucción de todas las obras eventualmente construidas y derivadas de haber dispuesto tierra, materiales o residuos o emanadas de haber rellenado, secado o drenado el humedal».
Además, deberá presentar un plan de reparación en los próximos 120 días, antes de que concluya el mes de noviembre.

La batalla judicial se vio afectada por una serie de tácticas dilatorias por parte del infractor. En marzo de 2026, la defensa del demandado presentó un incidente de nulidad por incompetencia del tribunal, el cual fue desechado por los magistrados. Posteriormente, interpuso una excepción de imposibilidad de cumplimiento, argumentando que el área afectada se encontraba atravesando un proceso de restauración natural y recuperación de vegetación y fauna propia del ecosistema, «por lo que intervenir podría resultar perjudicial para el humedal». Adicionalmente, señaló que no tenía las facultades legales para cumplir la sentencia, ya que el predio afectado era propiedad de una tercera persona, «que nunca ha sido emplazada en juicio sobre esta materia».
Sin embargo, el Tribunal Ambiental demolió estas afirmaciones con evidencia técnica, señalando que la restauración natural en un período tan corto es contraria a la experiencia científica, especialmente cuando el daño implicó la extracción de la capa vegetal superficial y la compactación del suelo.
En concreto, determinó que Reichert “hizo retiro de la primera capa de vegetación, compactación de suelos y posterior relleno en el sector del humedal en cuestión» y con respecto de la capacidad y tiempo de generación, señaló que “se trata de un daño ambiental que necesariamente será significativo dado que requerirá siempre de la intervención antrópica para lograr su restauración en un plazo razonable”.
Por tanto, decidió rechazar la excepción de imposibilidad de cumplimiento, tras concluir que“resulta abiertamente contrario a las máximas de la experiencia que, por la sola acción de la naturaleza y en tan corto espacio de tiempo, esto haya ocurrido”.
El Tribunal también indicó que el demandado no rindió prueba de que el predio afectado no fuera de su propiedad. Sin embargo, dejó claro que el tema de» la propiedad del predio resulta irrelevante para efectos de reparar el daño ambiental causado, ya que el daño ambiental recae en el medio ambiente, sobre el cual existe un interés colectivo y no uno individual».
El Humedal de Angachilla que fue oficializado en febrero de 2022 como Santuario de la Naturaleza cuenta con más de 2.000 hectáreas que se encuentran protegidas por ley. Esta área abarca cuatro tipos de ecosistemas: humedales palustres; hualves o bosques inundados o pantanosos; bosques ribereños y ecosistema fluvial.
