El régimen de excepción decretado por el presidente Nayib Bukele ha dejado una estela de 554 fallecidos dentro de las cárceles salvadoreñas, según el último recuento de la organización no gubernamental Socorro Jurídico Humanitario (SJH). La cifra, compartida la semana pasada, incluye a personas que fueron detenidas durante la vigencia de esta medida extraordinaria, implementada por el mandatario de ultraderecha desde marzo de 2022 bajo el argumento de combatir a las pandillas.
La ONG ha sido contundente al calificar estos decesos como consecuencia directa de la acción estatal, señalando que las víctimas murieron bajo custodia del gobierno, ya sea por violencia institucional o por la negación sistemática de atención médica.
El dato más alarmante del informe revela que el 94% de los fallecidos no tenía ningún perfil vinculado a las maras, lo que desmonta el discurso oficial de que la estrategia solo afecta a delincuentes. La organización humanitaria denunció que estas personas fueron privadas de su libertad sin haber sido vencidas en juicio, y que su muerte se produjo en un contexto de total impunidad para los responsables.
La SJH, creada precisamente para brindar asesoría legal a las familias atrapadas por esta política, advirtió que la cifra o es solo la punta del iceberg, ya que el número real de muertes podría superar con creces el millar, ante un evidente esfuerzo gubernamental por ocultar información en los procesos judiciales masivos.
Frente a estas graves acusaciones, el Gobierno de Bukele ha mantenido un silencio absoluto, sin emitir pronunciamiento alguno ni reaccionar ante las denuncias de la comunidad internacional.
Régimen de excepción como herramienta de control
El régimen de excepción, que ha sido renovado en 53 ocasiones, suspende garantías constitucionales fundamentales como el derecho a la defensa y la inviolabilidad de las comunicaciones. Esta herramienta ha permitido la detención de más de 92.000 personas, a quienes la administración de Bukele acusa de pertenecer o colaborar con estructuras criminales. Sin embargo, lo que fue presentad como una respuesta al crimen registrado en marzo de 2022, cuando laos integrantes de la pandilla Mara Salvatrucha asesinaron a 87 ciudadanos, se ha convertido en la apuesta política central del mandatario de ultraderecha para tratar de permanecer en el poder mediante una reelección indefinida, pese a las prohibiciones constitucionales.
El costo de esta «mano dura» se refleja en más de 6.400 denuncias por violaciones a derechos humanos recibidas por diversas organizaciones, que incluyen detenciones arbitrarias y torturas.
El sistema penitenciario se ha visto desbordado hasta el punto de que actualmente una de cada 50 personas en El Salvador se encuentra privada de libertad, una tasa de encarcelamiento sin precedentes en la región. Al respecto, el periodista Óscar Martínez, jefe de Redacción del diario El Faro y exiliado por investigar al gobierno de Bukele denunció que los juicios son masivos y secretos, permitiendo juzgar a más de 900 personas en una sola sala sin que los acusados tengan acceso a sus expedientes o conozcan siquiera los cargos en su contra.
En entrevista con La Estrella de Panamá relató que cuando El Faro logró acceder a 690 requerimientos iniciales de la fiscalía, encontró que en muchos casos la única razón para mantener a alguien encarcelado era, en muchos casos, haber «mostrado nerviosismo».
Según Martínez, el gobierno ha destinado millonarias sumas de dinero público para crear medios afines como Diario El Salvador, duplicar salarios a periodistas de televisión para convertirlos en propagandistas y financiar una red de difamadores a través de la asignación de publicidad estatal. Este aparato ha permitido que figuras políticas internacionales y otros mandatarios de la ultraderecha se sumen a la «marca Bukele» como una vía fácil para obtener resultados electorales favorables, ignorando la naturaleza autoritaria de un modelo que acumula poder y elimina todos los contrapesos.
Martínez advirtió que el modelo Bukele no es otra cosa que la acumulación total del poder y la eliminación de contrapesos, y envió un mensaje a quienes admiran al presidente salvadoreño: «Si usted no está dispuesto a que se le pueda capturar cuando a un soldado le dé la gana, entonces usted no sabe quién es Bukele».
Imagen destacada: La República. Perú.
