Megaproyecto salmonero en Malvinas genera polémica: isleños exigen referéndum para decidir su futuro

Un megaproyecto de salmonicultura en las Islas Malvinas abrió una fuerte controversia entre sus habitantes. La iniciativa, impulsada por Unity Marine —sociedad integrada por la pesquera local Fortuna y la compañía danesa F-land ApS—, contempla desarrollar granjas en 16 ubicaciones y alcanzar una producción de hasta 50.000 toneladas de salmón por año, una escala que convertiría al emprendimiento en uno de los mayores proyectos industriales costeros del archipiélago, según informó Economía Sustentable.
Según informó The Guardian, una evaluación encargada por el gobierno isleño estimó que una producción de 30.000 toneladas anuales podría generar unos 35 millones de libras esterlinas por año (casi 48 millones de dólares), equivalentes al 11% del PBI del territorio. El estudio también proyectó la creación de alrededor de 133 puestos de trabajo. Sin embargo, las proyecciones económicas contrastan con las advertencias de organizaciones ambientalistas y residentes, que cuestionan tanto los potenciales efectos de la actividad como la calidad de la información utilizada para analizar su viabilidad.
El reclamo por un referéndum
La organización Salmon Free Falklands (SFF) , integrada por residentes que se oponen al emprendimiento, reclama que la decisión sea sometida a una votación popular. «Entonces será la gente la que decida qué ocurre en su propio país«, afirmó la activista Sally Poncet. La organización también cuestionó los estudios utilizados para evaluar el proyecto, señalando que parte de los análisis encargados por las autoridades se basaron en información proporcionada por Unity Marine que, según afirmaron, no podía ser verificada de manera independiente, según consignó Economía Sustentable.
Louise Cherrie , exintegrante de la autoridad de protección ambiental australiana y asesora de SFF, calificó los documentos elaborados durante el procedimiento como «casi carentes de valor» y sostuvo que «la capacidad de carga todavía no fue determinada mediante un proceso científico riguroso«. Cherrie también cuestionó que no se hubieran calculado los eventuales costos regulatorios y ambientales de la actividad, lo que impediría a los habitantes del archipiélago contar con todos los elementos necesarios para tomar una decisión informada.
Las advertencias ambientales
Las aguas que rodean las islas albergan una importante diversidad de fauna marina, entre ellas lobos y elefantes marinos, delfines, ballenas y cinco especies de pingüinos. Para los críticos del proyecto, la incorporación de una industria de estas dimensiones requiere determinar previamente cuánto puede soportar el ecosistema. La discusión enfrenta dos modelos de futuro para las islas: por un lado, la posibilidad de incorporar una industria capaz de generar inversiones, empleo y nuevos ingresos; por otro, el temor de que una actividad de semejante escala genere impactos irreversibles sobre uno de los principales ecosistemas que rodean al territorio.
La consulta pública permanecerá abierta hasta el 30 de octubre, mientras Salmon Free Falklands busca que la definición final sea sometida a un referéndum entre los aproximadamente 3.500 habitantes del archipiélago.
