Hay casas que desaparecen, pero antes de hacerlo dejan algo atrás. En el caso de Alicia Morel, fueron fotografías, películas, documentos, escritos y más de cien diarios de vida los que quedaron cuando la vivienda familiar comenzó a ser desmantelada tras la muerte de la escritora, en 2017.

Con una cámara en mano, su nieta, Manuela Thayer, registró aquel espacio antes de que dejara de existir. Ese gesto, inicialmente ligado a la pérdida de un lugar familiar, terminó convirtiéndose en el origen de “Alicia bajo la higuera”, un documental que busca acercarse a la autora desde un territorio distinto al de la biografía tradicional.
La pregunta que atraviesa la película es también una pregunta sobre el propio cine: ¿cómo filmar una palabra, un verso, un poema? ¿Cómo transformar en imágenes aquello que nació para permanecer en una página?

La respuesta de Thayer no pasa por ordenar la vida de Morel de manera cronológica. El documental – guionizado junto a Fernanda González Gómez – toma los materiales encontrados en la casa y los pone en relación, siguiendo el carácter fragmentario de los propios escritos de la autora. Una anotación conduce a un recuerdo; una sensación abre paso a un paisaje; una lista puede terminar convertida en poema.
Los papeles de una vida

Reconocida especialmente por su aporte a la literatura infantil chilena, Alicia Morel desarrolló también una escritura íntima en la que dejó constancia de sus pensamientos, experiencias y preocupaciones. Esos diarios permiten que la película se acerque a una faceta menos conocida de la autora y, al mismo tiempo, a sus propias reflexiones sobre el acto de escribir.
En esas páginas aparecen preguntas relacionadas con la literatura y con la posición de las mujeres dentro de un campo cultural históricamente marcado por figuras masculinas. “Alicia bajo la higuera” recoge esas inquietudes sin convertirlas en conclusiones cerradas y las incorpora a una reflexión más amplia sobre la forma en que se construye y se transmite un legado literario.

La película se mueve entre diferentes materiales: registros familiares, fotografías, documentos, páginas manuscritas y las imágenes que Thayer capturó durante los últimos días de aquella casa. La convivencia de estos elementos permite que el pasado no aparezca como una pieza terminada, sino como algo que puede ser revisitado y reinterpretado.
Así, la memoria familiar se encuentra con la memoria de una escritora. Lo íntimo y lo literario dejan de ser territorios separados y construyen un relato en el que también tienen lugar los silencios, las ausencias y aquello que permanece sin explicación.
Una primera película construida desde el archivo
“Alicia bajo la higuera” marca el debut de Manuela Thayer en el largometraje documental como directora. Artista plástica y magíster en Cine Documental de la Universidad de Chile, realizó además un posgrado en Montaje Cinematográfico en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Su experiencia se ha desarrollado entre la dirección, el montaje, la docencia y proyectos interdisciplinarios. Ha participado en películas documentales y de ficción, entre ellas “La Corazonada”, de Diego Soto, y “La causa”, dirigida por Macarena Aguiló.
También integra Red Cero en Conducta, iniciativa vinculada al cine y la educación y apoyada por la Universidad de Chile.
En su primera película como directora, Thayer convierte los rastros de una vida en materia cinematográfica. El resultado no busca fijar una versión única de Alicia Morel, sino abrir un espacio para volver a mirar su escritura y preguntarse qué queda de una persona cuando desaparecen los lugares, cambian los recuerdos y solo permanecen sus palabras.
Fuente: Radionuevomundo.cl y Facebook.com/nosotrasaudiovisualeschile.
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