Tras el aluvión en Las Condes: «No es solo un problema de lluvia, es un problema de cuenca», advierte vocera del Fondo de Agua Santiago-Maipo

Tras el aluvión del 8 de octubre en Las Condes, la vocería del Fondo de Agua Santiago-Maipo aportó una visión distinta para analizar el fenómeno desde el problema del suelo, la necesidad de restaurar la cuenca y el rol de la naturaleza como guardián ante el riesgo aluvional y de la seguridad hídrica en Santiago.
Cristina Huidobro, gerenta general de la corporación, sostiene que «el aluvión no es solo un problema de lluvia: es un problema de cuenca», y explica que en el evento confluyeron «suelo impermeabilizado, sequía prolongada y bosque quemado». En 2026 ya van dos aluviones en el sector: el 31 de enero y el 8 de octubre.
Para la vocera del Fondo de Agua Santiago-Maipo, «reconstruir es urgente; restaurar es inevitable». Limpiar, retirar el lodo e instalar mallas dinámicas contiene el daño, pero no devuelve a la ladera su capacidad de retener el agua. Se quemaron más de mil hectáreas de bosque esclerófilo; la primera gran jornada de restauración, en mayo, intervino 1,4 hectáreas. «La escala del desafío es de otro orden», advierte la organización, que insiste en que «la naturaleza también es infraestructura»: zanjas de infiltración, obras de conservación de agua y suelo y reforestación nativa «ralentizan la escorrentía, reducen el riesgo aluvional y recargan los acuíferos». «El mismo gesto protege a los vecinos y asegura el agua», subraya.
La entidad recuerda que «seguimos en sequía estructural» y que «un año lluvioso no termina con una megasequía de más de 15 años». «El río Maipo está siendo exigido por sobre lo que la cuenca puede recuperar», advierte. Por ello, plantea que «Santiago debe aprender a ser una ciudad esponja»: aprovechar cada gota, ralentizar su paso, evitar inundaciones e infiltrar para recargar los acuíferos.
El Fondo de Agua Santiago-Maipo es una corporación que reúne a actores públicos, privados y de la sociedad civil para proteger la seguridad hídrica de la cuenca del río Maipo, que abastece a más de un tercio de la población del país, según informan. Su foco, de acuerdo al comunicado, son las soluciones basadas en la naturaleza: restaurar suelos y vegetación en la precordillera, retener e infiltrar el agua de lluvia, proteger humedales y recargar acuíferos. También articula, según indican, a empresas e instituciones que quieren asumir metas de «agua positivo» con proyectos medibles en la cuenca.
La instancia pública privada, sostiene que «nadie puede solo»: «La restauración a escala de cuenca requiere un plan con metas y presupuesto públicos, propietarios comprometidos y empresas que financien proyectos creíbles y medibles. Esa articulación es la razón de ser de un fondo de agua». Para ello, cuenta con un convenio marco con Parque Cordillera y FSC Chile para diseñar, implementar y monitorear este tipo de soluciones en el valle de San Carlos de Apoquindo y el Parque Aguas de Ramón.
