Por Sergio Salinas Cañas

Siete años transcurridos y el vapor no deja de salir. El estallido social de 2019 marcó a fuego la historia reciente de Chile, pero lejos de haber despejado las grietas del modelo, el tiempo parece haber profundizado la fractura. Hoy, en medio de una persistente crisis de confianza institucional, el costo de la vida y el descontento ciudadano vuelven a tensionar los límites de la gobernabilidad. Chile habita, una vez más, sobre una olla a presión a punto de hervir.
La metáfora de la “olla a presión” ha sido frecuentemente recurrida por la ciencia política para describir aquellos periodos inestables o de alta volatilidad social en los que la frustración estructural, el descontento socioeconómico y el desacople entre el sistema representativo y las demandas ciudadanas terminan violentando las válvulas institucionales de escape. En la historia sociopolítica reciente de Chile, este fenómeno tuvo su expresión más aguda en el denominado “Estallido Social” de octubre de 2019 durante el segundo mandato de Sebastián Piñera, desencadenado de forma detonante por un alza en las tarifas del transporte público.
Años después, la coyuntura del país reabre preguntas fundamentales sobre la recurrencia de estos ciclos. Ante escenarios signados por el incremento en el costo de la vida —particularmente manifestado en el aumento sostenido de los combustibles—, un bajo nivel de aprobación presidencial (oscilante en torno al 30%) y una creciente articulación entre actores sindicales, estudiantiles (Confech, ACES), gremiales y partidos de oposición, emerge la hipótesis de una reconfiguración de la protesta social.
Lo que dice Tilly
Para comprender el desarrollo de los movimientos sociales y la escalada de la violencia o confrontación social, la obra sociológica de Charles Tilly resulta fundamental. En obras clave como From Mobilization to Revolution (1978) y The Politics of Collective Violence (2003), Tilly sostiene que la protesta no es un arrebato irracional o espontáneo de las masas, sino una forma de acción política contenciosa (contentious politics) mediatizada por oportunidades políticas, estructuras de movilización y repertorios de acción.
Tilly resalta tres constructos teóricos esenciales para el análisis de coyunturas de alta fricción social:
En primer lugar, la “estructura de oportunidades políticas” (EOP) que analiza la vulnerabilidad o debilidad que se percibe (real o ficticia) del régimen vigente. En este caso, una baja aprobación presidencial (30%) y parlamentaria, sumado a una fragmentación legislativa. Lo anterior, abre ventanas de oportunidad para que las organizaciones sociales desafíen el statu quo.
«…la acumulación de vapor en la “olla a presión” social no conduce automáticamente a la explosión; se requiere de la existencia de redes de articulación que vinculen los focos dispares de descontento…»
En segundo lugar, Tilly apunta a los “repertorios de acción” (Repertoires of Contention) que son las formas conocidas y aprendidas a través de las cuales los grupos plantean sus demandas (asambleas territoriales, tomas estudiantiles, marchas, paros sectoriales o bloqueos de rutas).
En tercer lugar, están las “redes de movilización y articulación”, quizás la más débil, que según Tilly se constituye por la presencia de infraestructuras organizativas previas que canalizan la frustración atomizada y la transforman en acción colectiva coordinada.
Según la visión de Tilly, la acumulación de vapor en la “olla a presión” social no conduce automáticamente a la explosión; se requiere de la existencia de redes de articulación que vinculen los focos dispares de descontento (estudiantes, hogares mapuches, profesores, trabajadores de la salud, trabajadores de la construcción, agrupaciones ambientalistas o demandas territoriales en la Araucanía) y les otorguen una dirección estratégica y narrativa compartida.
2019: más que 30 pesos
En el ciclo de movilización de 2019, la mecha que encendió el conflicto no fue únicamente el alza de 30 pesos en el pasaje del Metro de Santiago, sino la acumulación de desigualdades socioeconómicas sostenidas y la percepción de insensibilidad de la élite política.
Al examinar contextos de baja popularidad gubernamental —como el registro de una aprobación presidencial en torno al 30%—, el margen de maniobra de la administración frente a alzas en insumos críticos (como la gasolina, el diésel, la parafina, aunque “se use poco en esta fecha” y los derivados del petróleo) se reduce drásticamente. El combustible opera como un insumo transversal en la economía familiar y productiva; un alza en los hidrocarburos impacta directamente en los costos de transporte, alimentación y servicios básicos, generando una inflación percibida de alta sensibilidad popular.
A diferencia de los eventos de reactividad pura, la evidencia documental y política del periodo demuestra que la movilización social efectiva requiere articulación de base. Tal como se refleja en el mapa de acción de la oposición territorial y partidaria (incluyendo sectores del Partido Comunista y colectivos estudiantiles):
«Lo que aún no se visualiza, es la reconstrucción de vínculos de estudiantes y trabajadores con la organización social en los barrios y comunas mediante asambleas locales y comités de articulación sectorial.»
Lo que hay y lo que falta
En la actualidad, la reactivación de organismos como la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) —bajo lemas como «Para transformar Chile, ¡Ni un peso menos para la educación!»— junto a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el Colegio de Profesores, la Coordinadora 8M y la ACES, muestra el restablecimiento de un frente amplio de demandas.
Lo que aún no se visualiza, es la reconstrucción de vínculos de estudiantes y trabajadores con la organización social en los barrios y comunas mediante asambleas locales y comités de articulación sectorial. Con el objetivo de dotar al descontento coyuntural de una infraestructura organizativa estable frente a la agenda laboral y social del gobierno.
Tampoco se aprecia la existencia de una oposición política cohesionada, sino más bien fragmentada luego de la derrota electoral, y mucho menos decidida a estructurar su presencia en las calles y en las organizaciones de base. De esta manera, no es posible canalizar, todavía, las demandas estudiantiles o de trabajadores en la calle, configurando de esta manera un nuevo ciclo contencioso de alta complejidad. Sin embargo, cuando los canales institucionales de negociación se perciben cerrados o ineficaces, el conflicto se traslada de las cámaras legislativas al espacio público.
Gobernabilidad y anticipación
El análisis de los fenómenos de protesta en Chile demuestra que la metáfora de la ”olla a presión” describe con precisión la fase de acumulación de tensiones, pero es la teoría de Charles Tilly la que explica la dinámica de la combustión política: el conflicto social requiere de redes, legitimidad contestataria y oportunidades políticas para desplegarse.
Frente a un panorama de alza de combustibles, contracción económica y un gobierno con un respaldo restringido al 30%, la gobernabilidad depende críticamente de la capacidad de anticipar el descontento y desactivar los detonantes socioeconómicos antes de que las redes de movilización logren articular un nuevo gran ciclo contencioso. La articulación demostrada por frentes estudiantiles (Confech), gremiales y territoriales indica que la capacidad organizativa de la protesta sigue viva en el tejido social chileno, dispuesta a activarse ante coyunturas de pérdida de margen político del Ejecutivo.
Por Sergio Salinas Cañas
Doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile. Diplomado en Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona. Periodista de la Universidad Católica de Chile.
Bibliografía
- Aguilera, C., Barozet, E., Angelcos, N., Espinoza, V., Jara, D., Montero, V. (2023). Los primo-manifestantes del “estallido social” en 2019. Espontaneidad disruptiva y politización latente. Serie Documentos de Trabajo COES, Documento de trabajo N°52, pp. 1-23.
- Garretón, M. A. (2012). Neoliberalismo corregido y democracia incompleta: Chile en validez histórica. Editorial Arcis.
- Salinas, Sergio (2016). Conflictos y nuevos movimientos sociales, RIL Editores.
- Tarrow, S. (2011). Power in movement: Social movements and contentious politics (3rd ed.). Cambridge University Press.
- Tilly, C. (1978). From Mobilization to Revolution. Addison-Wesley.
- Tilly, C. (2003). The Politics of Collective Violence. Cambridge University Press.
- Tilly, C., & Tarrow, S. (2015). Contentious Politics (2nd ed.). Oxford University Press.
- Valenzuela, J. S., & Scully, T. R. (Eds.). (1992). Building Democratic Institutions: Party Systems in Latin America. Johns Hopkins University Press.
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