Día Internacional contra el Cambio Climático: la columna que llama a reconectar con la naturaleza antes de que sea tarde
Por Juan Carlos Viveros Kobus, Defendamos Patagonia
El clima siempre ha cambiado. Cambió antes de que llegáramos y seguirá cambiando cuando ya no estemos, porque la Tierra es un planeta vivo, que respira y se renueva. Lo distinto de este momento es que esta vez la herida la causamos nosotros. Somos la única especie que olvidó cómo convivir con su propio hogar. La única especie que destruye su casa.
En otros momentos de un lejano pasado otras civilizaciones lograron enorme poder y avance tecnológico, como nosotros, pero no aprendieron cómo vivir aquí, y terminaron desapareciendo. Así es como hoy contaminamos el aire que respiramos, el agua que bebemos, el mar que nos alimenta y hasta nuestros cuerpos. Ya cruzamos siete de los nueve límites que hacen habitable la Tierra, y cada uno arrastra al siguiente. Cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación: una triple emergencia.
Llevamos más de treinta COP. Discursos, fotos y aplausos, mientras las emisiones siguen subiendo. Duele ver cómo cumbres que debían cuidar la vida se volvieron un escenario para lavar imagen. 2024 fue el primer año en superar 1,5 °C. La Tierra tiene fiebre, y somos nosotros quienes la enfermamos.
A pesar de todo, debo decirte que guardo esperanza, porque en Chiloé y la Patagonia la siento cada día. Bosques que rebrotan, ballenas que vuelven, comunidades que cuidan su mar como se cuida a una madre. La naturaleza no nos pide que la salvemos; nos pide que dejemos de herirla, y entonces sana. Lo que nos falta es volver a conectar y ser parte de ella.
No hay planeta B. Hay este único, amado y bello, que todavía nos sostiene con paciencia infinita. Devolvámosle ese amor. Aún estamos a tiempo.

