Contra la costra política parasitaria

¿A qué se parece un ciudadano ansioso de recuperar la ciudad para sus habitantes? Tales vecinos existen. Juan Pablo Pezo es uno de ellos. Formado profesionalmente en Francia, inspirado por la gestión municipal que experimentó en París y otros sitios de Europa, Juan Pablo Pezo se lanzó un desafío: recuperar Concepción para los penquistas, derrotando a quienes viven de la política parasitaria… La caridad comienza por casa…

Contra la costra política parasitaria

Autor: Wari

Por Politika

-En Chile y otros sitios del mundo las elecciones como forma del ejercicio democrático están en crisis. Las funciones electivas perdieron su imagen y su autoridad, sacrificadas en el altar de la corrupción, la incuria y la incompetencia. Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo, declara que ser Alcalde es un buen negocio en el peor sentido de la palabra. ¿Qué le lleva a postular a la Alcaldía de Concepción en el marco de esta lamentable actualidad?

-Efectivamente, la democracia representativa vive una crisis profunda tanto en Chile como a nivel global. La ciudadanía se decepciona constantemente de los políticos profesionales y muchas personas erróneamente no quieren saber nada de política, a causa de las malas prácticas de quienes ejercen la política en mandatos de elección popular como lo son las municipalidades. Ser alcalde en Chile de una ciudad como Concepción, es efectivamente un “buen negocio”.

Los alcaldes de París, de Lyon y Marsella en Francia, perciben un sueldo menor al que recibe el actual alcalde de Concepción, o sea alrededor de$ 8 millones limpios mensuales sin pagar las cargas obligatorias (salud y jubilación). Pero en Chile, enriquecerse en política está normalizado y para nadie es un escándalo que un alcalde gane ese sueldo. Por tanto, lo que me motiva a ser alcalde es hacer política de verdad, transformar mi ciudad, hacerla más bella, justa y democrática.

-Los partidos políticos se transformaron en agencias de inconfesables intereses privados. Unos y otros son asimilables e intercambiables: la gestión es más o menos la misma. ¿Cómo llegó Ud a ser candidato ciudadano?

-Los partidos, especialmente en Chile, son organizaciones viciadas, insanas, habitadas por actores que buscan mayoritariamente satisfacer sus intereses privados. No obstante, no hay otro tipo de organización que pueda cumplir ese rol político articulador entre el mundo social y el Estado.

Los partidos son necesarios, habitados por los mejores hombres de la nación y no por farfullas que están ahí por intereses privados y que ven la política como la gallina de los huevos de oro.

De igual manera, los movimientos sociales podrían ejercer ese rol articulador, sin embargo, siempre terminan siendo coartados por los partidos. La gran parte de las organizaciones sociales son permeadas por partidos ya sean de izquierda o derecha­ —juntas de vecinos, clubes de fútbol, clubes de rayuela, organizaciones ecológicas o animalistas.

Por mi parte, estoy reuniendo los 837 patrocinios para estar oficialmente en la papeleta el 27 de octubre de 2024. Yo soy un precandidato 100% independiente sin ningún partido que me apoye, es decir, mi candidatura es totalmente ciudadana. Los patrocinios se realizan bajo notario o en la plataforma del Servel con clave única y RUT. Los requisitos son los siguientes: votar en la comuna de Concepción y no tener afiliación en ningún partido político.

-Los partidos se distribuyen el “negocio” y luego hacen como si compitiesen en elecciones que no son sino una oportunidad de inversión. Esto cuesta dinero, lo que parece justificar que luego los electos busquen “rentabilidad”, o sea un “retorno de la inversión”. ¿Cómo se financia Ud?

-Honestamente, he tenido que gastar mis pocos recursos propios que dispongo, que son modestos. No provengo de una familia adinerada ni tampoco poseo ninguna fortuna para dar la pelea a los partidos desde el dinero.

No obstante, en política, hay valores que no tienen precio. La verdad, las ideas y la honestidad no se pueden comprar y no tienen un valor mercantil.

En concreto, no tengo dinero para financiar mi candidatura, pero sí tengo los principios e ideas que son necesarios actualmente para sanear la política y abrir los ojos a quienes no quieren ver.

Una forma viable de poder financiar mi candidatura es con un financiamiento colectivo en el que participen quienes tienen la convicción política de levantar candidaturas desde la ciudadanía y la soberanía popular.

El Estado financia principalmente candidaturas provenientes de los partidos e irrisoriamente a candidaturas ciudadanas sin partido político.

-Atrapados en una Constitución impuesta en dictadura… ¿Qué propone Ud como principales objetivos para su gestión, y cómo piensa asociar los vecinos de esta gran ciudad a las grandes decisiones?

-Tuvimos la oportunidad de sustituir la Constitución impuesta en dictadura. Sin embargo, por diversas razones, estuvimos en peligro de tener una Constitución aun más conservadora y oscurantista.

Estoy convencido de que una mejor democracia se puede ejercer a nivel local, en la cual la ciudadanía esté preparada tanto para ser gobernada como para gobernar. En consecuencia, propongo gestionar el municipio con los principios de una democracia participativa, al alero de cuatro dispositivos: un consejo municipal ciudadano; un comité barrial en todos los barrios; plebiscitos y sondeos deliberativos.

Los dos primeros deben ser fielmente representativos de la comunidad penquista por sorteo semestral. Los plebiscitos deben ser levantados por el 5% del padrón electoral; los sondeos deliberativos deben ser por sorteo sobre una muestra significativa de la comunidad y deben ejecutarse sobre temas mayores de la comuna.

-¿Piensa Ud que debe haber mecanismos de control ciudadano de la gestión municipal? ¿Cuáles?

-Estoy totalmente convencido de que la ciudadanía debe recuperar la política para el interés general por intermedio de una democracia participativa. A través de mecanismos como el consejo municipal ciudadano ya citado, que permita la fiscalización estricta de la gestión del alcalde y de la administración municipal.

Además, eso se puede reforzar con un plebiscito de iniciativa ciudadana para denunciar la corrupción o el incumplimiento del programa por el cual fue elegido el alcalde.

No obstante, hay que tener presente que la Ley 18.695 orgánica constitucional, Título VI, permite los plebiscitos requeridos por el 15% de ciudadanos inscritos en los registros comunales, únicamente en materias relativas a inversiones específicas de desarrollo comunal.

-En la Historia, las elecciones de mandatarios nacieron junto al derecho de los electores de cesarlos en sus funciones si no cumplen con lo que se les mandó. Luego ese derecho ciudadano desapareció y el mandatario se transformó en patrón. ¿Cree Ud que hay que recuperar el derecho ciudadano a la remoción de los mandatarios que ya no cuentan con la confianza de los electores?

-Actualmente la política chilena padece de una profunda desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos y los candidatos, y éstos últimos arrastran la fe pública de todas las instituciones políticas del aparato estatal.

Por consiguiente, para remediar y sanear la política, es importante disponer de mecanismos en los cuales el derecho ciudadano se haga valer removiendo a los mandatarios que no gozan de la confianza de los electores.

Para ello, un plebiscito de iniciativa ciudadana sería un buen mecanismo para remover a los alcaldes que no dispongan de la confianza por la cual fueron votados. Sin embargo, para que este mecanismo tenga efectos hay que reformar la Constitución y la ley orgánica constitucional de municipalidades, en las cuales la soberanía radique en los habitantes de la comuna.

-Elegido alcalde: ¿qué proyectos tendrían prioridad para Ud?

-Quiero promover una efectiva participación política de la ciudadanía en los asuntos de la municipalidad ­—Coproducción de políticas municipales, presupuestos, fiscalización, comités barriales y consejos municipales ciudadanos­. Hacer que la municipalidad de mi ciudad sea un modelo de probidad y gestión municipal.

Concepción, es la segunda ciudad más grande de Chile, la tercera más antigua después de Santiago y La Serena, no obstante, es una ciudad atrasadísima, con servicios básicos como el transporte y espacios públicos horribles. Además, una ciudad con falta de oportunidades, con una economía local que no produce empleos de calidad.

-La educación, la salud, los transportes y la vivienda son los derechos más elementales de las familias. ¿Qué iniciativas propone Ud. para hacerle frente a esas necesidades?

-En Chile la educación pública vive una profunda crisis, crisis de financiación y de calidad. La educación fue desmunicipalizada en el último gobierno de Bachelet. No obstante, los municipios pueden, solos o en conjunto con otros órganos del Estado, cumplir un rol fundamental en la educación de la ciudadanía. Mi vocación es educar: trabajé cinco años como profesor en las afueras de París. El artículo 50, de la ley 18.695 —orgánica de municipalidades— le permite al Alcalde trabajar 12 horas como docente. Como Alcalde quiero educar en establecimientos escolares públicos. La educación de nuestras futuras generaciones es el tesoro más grande que podemos dejarle a Chile.

Sobre la salud, los municipios tienen a su cargo los Cesfam, por lo cual es importante mejorar el servicio con medidas contundentes. Por ejemplo, mejor infraestructura, tener más médicos y lograr que las personas obtengan sus citas médicas por teléfono o internet, sin necesidad de desplazarse para ello.

Además, queremos prevenir la salud mental de las personas y los funcionarios que trabajan en el municipio. Igualmente, prevenir la obesidad y enfermedades cardiovasculares por intermedio del deporte y la buena alimentación, basada en los excelentes productos locales de los que disponemos —verduras, frutas, mariscos, carnes.

En transporte, el alcalde es un gestor, debe exigirle al Estado -urgentemente- un mejor sistema de transporte como se ha logrado en Santiago. Hay que modernizar el servicio, no es posible que los conductores tengan que trabajar 12 horas para ganarse un sueldo decente, que todavía corten boletos y no dispongan de un mecanismo que les permita concentrarse en un servicio de calidad para los usuarios.

Concepción es una ciudad que ha crecido, que está saturada de automóviles, con atochamientos por todas partes y con microbuses que no son los apropiados para motivar a la población a dejar el automóvil en casa. Por otra parte, el Biotren, es un tren urbano que ha mejorado su servicio con trenes nuevos. No obstante, es insuficiente si no se implementa un servicio de interconexión con buses que sirvan de acercamiento.

El tranvía sería un excelente medio de transporte para conectar con el Biotren y sacar la masa automotriz del centro de la ciudad. Concepcion tuvo tranvías hasta el año 1940, y tuvo una buena experiencia con este medio transporte. Yo propongo una reforma total del sistema de transporte: le recordaré al Estado que la segunda ciudad más grande del país también es Chile y que necesitamos un sistema de transporte que dé el ancho.

Referente a las viviendas, el alcalde puede gestionar con el Estado más y mejores viviendas para nuestra gente. Exigirlas, luchar por ellas. El país vive una crisis habitacional y Concepción no es ajena a esta situación. Peor aún, poder comprar una vivienda en Concepción es complicado. Existe un mercado inmobiliario que ha influido en el alto costo de las viviendas de calidad en nuestra ciudad.

Por Politika

Columna publicada originalmente el 26 de abril de 2024 en Politika.

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