Sernapesca anuncia activación de fiscalización tras mortalidad de salmones en Quinchao
Fiscalizadores del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) se constituyeron en la comuna de Quinchao, en la provincia de Chiloé, para monitorear un evento de mortalidad masiva de salmones ocurrido en el centro de cultivo Traiguén 2, operado por la empresa Invermar S.A. Según informó el organismo este viernes 13 de febrero, el incidente se desencadenó durante la jornada del 12 de febrero debido a un fenómeno de baja de oxígeno en el agua. Hasta el momento, la empresa ha reportado 283 toneladas de peces afectadas, lo que representa un 10% de la biomasa total del centro, las cuales están siendo retiradas con un pesquero de alta mar con destino a una planta reductora.
Cristian Hudson, director regional de Sernapesca en Los Lagos, explicó que estos eventos responden a dinámicas naturales específicas y aseguró que la entidad mantiene la vigilancia sobre la situación. «Es importante indicar que este tipo de fenómenos oceanográficos son ocasionales en la región, provocando mortalidades localizadas en centro de salmones y, en algunos casos, varazón de algunas especies como los langostinos de canales», comentó la autoridad. Hudson añadió que el servicio continuará monitoreando este evento puntual y el comportamiento de otros centros de cultivo cercanos para corroborar que las actividades del plan de acción ante contingencias se estén abordando adecuadamente.
Organizaciones ambientales denuncian «desastre ecológico» y responsabilizan a la industria
Mientras la autoridad fiscaliza el operativo, organizaciones ciudadanas han levantado una fuerte crítica sobre las causas estructurales del suceso. A través de sus redes sociales, las agrupaciones ‘Áreas Protegidas sin Salmoneras’ y ‘Defendamos Patagonia’ calificaron lo ocurrido como una «alerta ambiental» directamente vinculada al modelo productivo. En una publicación conjunta, las entidades señalaron que el evento no es un accidente aislado, sino una consecuencia previsible de la saturación del ecosistema marino.
«Esto no es un ‘accidente natural’, es la consecuencia directa del modelo industrial de las salmoneras», afirmaron las organizaciones en su cuenta de Instagram, donde compartieron la noticia con sus seguidores. Las agrupaciones explicaron que la industria sobrecarga el mar con miles de peces en jaulas, generando contaminación orgánica que provoca la eutrofización y consume el oxígeno disuelto hasta dejarlo en niveles letales. «El mar se asfixia, mueren los salmones… y el daño se extiende a toda la vida marina: algas, moluscos, peces nativos y mamíferos«, agregaron en el comunicado difundido en la red social.
Finalmente, las campañas ciudadanas emplazaron a las autoridades y a la ciudadanía a tomar conciencia sobre la magnitud del problema, cuestionando las cifras oficiales y el impacto a largo plazo. «283 toneladas es lo reportado. ¿Cuánto más se está ocultando? ¿Cuántas veces más veremos playas llenas de peces muertos, mareas rojizas intensificadas y comunidades sin pesca artesanal?», interpelaron. Bajo el lema «El mar de Chiloé y Patagonia no es basural industrial», exigieron el cese inmediato de la expansión salmonera, el retiro de las jaulas de áreas protegidas y una investigación independiente con sanciones reales.
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