La Educación Superior y la búsqueda de una respuesta contra el Capital

“Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible

Por Wari

12/04/2010

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“Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán (y no vale salirse con el torpe subterfugio de que se habla de un «Estado futuro»; ya hemos visto lo que es éste), donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa.

Pese a todo su cascabeleo democrático, el programa está todo él infestado hasta el tuétano de la fe servil de la secta lassalleana en el Estado; o –lo que no es nada mejor- de la superstición democrática; o es más bien un compromiso entre estas dos supersticiones igualmente lejanas del socialismo.”

Karl Marx, Crítica del Programa de Gotha

El sistema educacional en nuestro país más que nunca ha cambiado. El cambio de paradigma en él como consecuencia de las grandes reformas económicas del capital desde el 1973, ha creado una serie de interrogantes a la sociedad, así como también grandes perjuicios para las clases dominadas.

Es así como también estas últimas han intentado evitar estos procesos a través de distintas formas de movilización, no lográndose sus metas. Ejemplo de esto, son los golazos que les metieron a los estudiantes con la LGE. Se hace necesario entonces evaluar las acciones políticas que lleva el movimiento estudiantil para lograr crear un cambio político real y radical.

Es por esto, que el siguiente artículo, desde una perspectiva revolucionaria, se abocará a desarrollar esta problemática. Por ello, primero se analizará el rol que cumple la Universidad dentro de la sociedad capitalista, y se verán las respuestas históricas al desarrollo de ésta.

Posteriormente se caracterizará el estado actual del sistema de educación superior, y para finalizar, se concluirá con una serie de propuestas de acción que han surgido en el medio estudiantil, las cuales se problematizarán, y en base a esta discusión se dará una propuesta de acción política para la cuestión de la educación superior.

Entonces, ¿cuál es el rol que cumplen las Universidades dentro de la sociedad capitalista?

Desde una perspectiva revolucionaria, las Universidades históricamente se han desarrollado, tanto como un bastión ideológico de las clases dominantes, como también como un reproductor de la división social del trabajo –y no sólo reproduciéndola, sino también profundizándola, para que los engranajes del capitalismo sigan funcionando.

Es decir, en ella se esclaviza a la juventud en base a promesas de “autorrealización” al estudio, para así crear nuevos explotadores, burócratas que sepan administrar esta explotación, o trabajadores que, siendo explotados, reciban un poco más que las migajas que recibe el trabajador no especializado. En resumen, se crea capital humano funcional a las estructuras productivas.

Ante la figura de la Universidad, y desde varias perspectivas revolucionarias, se han dado una serie de respuestas políticas para subvertir en cierta forma la función de ésta. La respuesta que más éxito ha tenido ha sido la de crear espacios de autonomía en las universidades, y desde estos, impulsar contra-poderes anticapitalistas.

Esto se manifestó a nivel mundial en los procesos de estatización de la educación, a través de lo cual se intentó luchar para que la educación superior fuese gratuita, lo que en nuestro país se consolidó, durante el Estado de Compromiso, en lo que fue la Reforma Universitaria.

Esto fue un avance significativo en la creación de movimientos sociales revolucionarios, pues en estos espacios que se crearon, las contradicciones socio-económicas se manifestaron y se plasmaron en acciones políticas radicales, produciéndose esto en todos los continentes, siendo ejemplos de ello los siguientes: Francia con el Mayo del 68, Japón con la Zengakuren y en nuestro país con la participación de Federaciones de estudiantes como las de la Universidad de Chile y de la Universidad de Concepción, desarrollándose en esta última movimientos como el MIR.

Una cuestión a destacar es que en todos los casos o el discurso de clase tuvo una gran importancia, o la clase trabajadora en sí tuvo un rol preponderante.

Ahora, cabe agregar que el haber logrado que en algunos países se transformara a las universidades en propiedades estatales autónomas que diesen el servicio educacional de forma gratuita, no solucionó ni siquiera parcialmente la lucha de clases, de hecho al contrario, ha hecho que ésta se reproduzca constantemente en su seno.

Muestra de ello es que los que han recibido mejor educación en el colegio y no tienen que trabajar para sobrevivir (o para que sobreviva su prole) son, en general, la mayoría de los que terminan sus carreras. La gran mayoría de los que no, han estado destinados a desertar y a seguir trabajando, siendo un ejemplo de esto, y bastante actual, Argentina (1).

Con esto intento recalcar el hecho de que la educación superior estatal, autónoma y gratuita, si se ve desde una perspectiva revolucionaria, no puede sino cumplir un paso táctico o estratégico en las luchas contra el Capital, y no más que eso.

Ya visto tanto el rol de la Universidad dentro de la sociedad capitalista, como también las respuestas que se han dado a ésta, veremos cuál es el estado actual del sistema de educación de nuestro país.

En nuestro contexto se producen grandes complejidades para crear estos espacios de autonomía, pues progresivamente se ha ido desarticulando el antiguo sistema superior (2): Los filtros de ingreso a la Universidad Pública se transformaron en filtros de clase (la mayoría de los que obtienen buenos puntajes vienen de colegios particulares, y los malos de colegios municipales), entrando con mayor facilidad los hijos de las clases dominantes; las Universidades Estatales cada vez aumentan sus aranceles, sometiendo a los estudiantes a la banca a través de créditos, y dándoles cada vez créditos con mayor interés, lo cual se ve en la disminución progresiva del crédito solidario y el aumento del crédito con aval del Estado; cada vez el presupuesto que se les da a las universidades estatales disminuye, teniendo éstas que acudir a empresas para no quedar en banca rota, apropiándose entonces las universidades de los intereses del empresariado (3), y, en fin, suceden una serie de acontecimientos y procesos que no hacen sino poner en peligro esta autonomía.

Ante esto cabe preguntarse cuáles son las posibilidades de acción, cuáles son las que organizaciones políticas estudiantiles levantan como banderas de lucha y cuáles son las que este artículo ofrece:

1.    Algunas organizaciones políticas llaman a seguir luchando por la educación estatal autónoma y gratuita (4) (que en el lenguaje del capital sería financiamiento a la oferta) a pesar de que las universidades estatales se estén desarticulando de forma progresiva.

Esta alternativa sería un objetivo casi imposible, en tanto esta forma de educación se correspondía con un modelo de desarrollo capitalista anterior, que en nuestro país fue la ISI (industrialización para la sustitución de la importación) y que iba de la mano también con una forma particular de Estado, que era el Estado de Compromiso, los cuales ya no existen.

2.    Empezar a luchar por el financiamiento a la demanda, es decir, que la universidad que el estudiante elija para estudiar, se le financie (Sistema de Vouchers). Ante esto se haría necesario pedir que la Universidad cumpliera con una serie de criterios para que fuese financiada, como por ejemplo, que sea gratuita o que tenga aranceles bajos en su defecto, que tenga democracia estudiantil, que sea laica, etc.

Para esto se necesitarían parlamentarios, y por ende, seguir reproduciendo la ideología de la política separada, transformando así, de nuevo, a los movimientos revolucionarios en campeones de la democracia –burguesa por lo demás (5).

Cabe agregar que esto no es igual a la propuesta del sentido público de las JJ.CC (6), Nueva Acción Universitaria (NAU) y Nueva Izquierda Universitaria (NIU),  puesto que, lo que éstas proponen es financiamiento, tanto a la oferta como a la demanda, de las universidades privadas en las cuales se cumpla el criterio de lo “público”, es decir, que tengan democracia estudiantil, acceso tendiente a lo equitativo, etc. (7)

Esto, desde su perspectiva, respondería, en cierta forma, a la necesidad de crear espacios de autonomía para así dar luchas políticas desde dentro de estas universidades. Ahora, esto significaría una redistribución de los fondos públicos destinados a la educación, lo cual provocaría el problema de que se le restarían fondos a las universidades estatales para financiar a las privadas, transformándose entonces en una necesidad aumentar los fondos que el Estado destina a la educación.

Para ello, entonces se necesitarían personas que defendiesen esta propuesta en el Congreso, cuestión que, a vistas del historial electoral del PCCH, y de los otros partidos de la coalición Juntos Podemos, y al ritmo en que “aumenta” el porcentaje de votación de ésta, será imposible cambiar la educación de esta manera.

Se suma a esto las posiciones políticas de las coaliciones dominantes (Alianza por Chile y la Concertación) que son totalmente opuestas a las de esta propuesta (8), lo cual resta aún más la posibilidad de imaginarse siquiera un cambio político con las características de este proyecto.

Además se hace necesario agregar, apuntando a la propuesta de estas organizaciones, que el sentido de lo público en la educación, mientras exista el capital, no va a ser sino el sentido de lo separado, el sentido de la ideología.

En este sentido, esta propuesta, que concibe a lo público como algo que puede existir en la empresa capitalista destinada a la educación, no puede cumplir sino el rol de reforzar y fomentar el lucro en la educación superior.

Además, otra cuestión a agregar, contraargumentando posiciones pro-estatistas de militantes de las JJ.CC -que consideran que las Universidades pueden cumplir el sentido de lo público solamente en el “socialismo”-, es que en el capitalismo estatista, en el que el Estado se transforma en acumulador de capital en tanto concentra todos los medios de producción separados de los productores directos, el sentido de lo público no puede ser sino el sentido de la burocracia -que en el caso de los países “socialistas” se agrupaba en los Partidos Comunistas-, la cual, en esta modalidad capitalista, que en el caso del leninismo se le denomina “socialismo”, se transforma en clase dominante en tanto controla los medios de producción y absorbe la plusvalía producida por la clase trabajadora, que en estos países, paradójicamente, se le llamó plusvalía social (¿!).

Por ende, el sentido de la educación sólo puede llegar a ser público mientras sea la sociedad la que controle la educación, cuestión que sólo puede ser posible en una sociedad sin clases.

3.    La tercera propuesta, a la que este artículo se adhiere, es seguir resistiendo, defender lo que queda de la Universidad Pública del siglo pasado, y dedicarse, ya no a crear estos espacios de autonomía en las Universidades a través de políticas de Estado, sino a través de la práctica estudiantil misma; no esperando un espontaneismo que llegue de la nada, sino que creando organización superior a los límites de la Universidad, es decir, que el estudiante cree nuevas formas de relaciones sociales y políticas con las clases dominadas por el Capital.

Esto último entendiendo dos cosas: que el potencial político de los estudiantes, como han demostrado las últimas experiencias, como por ejemplo la «revolución pingüina», no es suficiente como para crear un cambio radical en la educación; y que en los casos que se ha cambiado el sistema educacional superior, como en el Mayo del  68, el movimiento estudiantil ha estado estrechamente cercano a sectores importantes de la clase obrera (9).

Por lo mismo se hace necesario avanzar en el desarrollo de espacios comunizados (es decir espacios en los que se desarrollen nuevas formas de subjetividad, así como también nuevas dinámicas autogestivas) en las poblaciones y en los lugares de trabajo, que es donde las clases sociales dominadas se desarrollan.

4.    Y finalmente, entendiendo que la Universidad no puede llegar a tener un carácter revolucionario, como sucede también con el Estado (desde esta perspectiva por lo menos), la cuarta propuesta sería abolir, en conjunto con la figura del trabajador asalariado –y por ende  también abolir el trabajo alienado-, a la figura del estudiante, pues esta última no es sino el proyecto de la reproducción de la división social del trabajo y de la sociedad de clases.

Éste debiese ser el fin de una revolución, cuestión que bien sabemos, en las condiciones actuales del desarrollo de la lucha de clases, se hace bastante difícil, pero claramente no imposible.

Ya expuestos estos elementos, se hace necesario destacar que la decisión de cuál alternativa tomar no está en manos de los dirigentes estudiantiles, ni tampoco solamente en todos los estudiantes, sino que está en manos de las clases dominadas.

Por la abolición del trabajo alienado:

¡Comunismo o aburrimiento y barbarie!

NOTAS

1) http://aulasiglo21.com.ar/?p=222
2) Para mayor información ver “El desalojo de la Universidad Pública”, Marcos Kremerman http://www.opech.cl/bibliografico/doc_movest/el_desalojo_universidad.pdf
3) Caso emblemático de esto es la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, en la cual hasta las salas de clases tienen nombres de empresa.
4) Ver http://www.armasdelacritica.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=663&Itemid=121
5) La ligazón de sectores de la sociedad, que pudiesen ser potencialmente revolucionarios, con la política separada y la ideología democrática, las lleva a la sumisión de ésta, y por ende al inmovilismo o al reformismo, lo cual históricamente se ha repetido bastantes veces. Un ejemplo emblemático de esto fue la Ley de Control de Armas que aprobó el Congreso Chileno en nombre del “respeto a la constitución democrática” durante el Gobierno de Allende, lo cual fue el primer paso para asegurar el camino al golpe de Estado y a la dictadura venidera.
6) Para mayor información ver los siguientes artículos de militantes que pueden ser referentes de esta organización http://juliosarmiento.blogspot.com/2009/09/necesidades-de-la-universidad-publica.htmlhttp://juliosarmiento.blogspot.com/2009/09/educacion-publica-es-mas-que-educacion.html (ambos links del blog del presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile del periodo 2010),
http://rebel-lands.blogspot.com/2010/02/el-sentido-publico-y-la-defensa-de-la.html (del Secretario Político del Regional Universidad de Chile)
7) O por lo menos esto se puede entender de lo expresado por sus dirigentes.
8) Por ejemplo, tanto la Concertación como la Alianza por Chile están en contra de la discriminación ante la distribución del Aporte Fiscal Indirecto (AFI). Para la Concertación ver http://www.jornadasdiscusioninterna.uchile.cl/wp-content/uploads/documentos/bendersky.ppt y para la derecha ver http://mt.educarchile.cl/MT/jjbrunner/archives/2010/03/desafios_de_la_3.html
9) En el caso particular del Mayo Francés, la clase trabajadora logró paralizar radicalmente al país,  poner en jaque, y casi destituir al gobierno de turno. Esto obligó a los políticos, de forma apresurada, a llevar a cabo reformas radicales en todos los ámbitos de la vida, para que las contradicciones sociales no se agudizaran aún más.

Por Antsep

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