La masiva extracción de áridos es una de las principales causas del grave deterioro de la mayoría de los ríos en Chile

Estas areneras ha generado "que el 86% de los peces de aguas dulces continentales de nuestro país esté en riesgo.

La extracción de áridos es una de las industrias más invasivas que se registra en el país y que afecta fuertemente a todos los ríos en Chile.

Estas maniobras son usadas con maquinarias pesadas para extraer y procesar arena, ripio, gravilla, entre otros recursos, con el objetivo de construir edificios, carreteras o represas.

Además de invasiva, es una de las actividades más lucrativas que tiene el país, con altos retornos económicos, por lo que recibe todas las autorizaciones necesarias, sin estar pendiente de las consecuencias.

Según un artículo de El Mostrador, «este tipo de minería, que por décadas fue concesionado como «prospecciones mineras», modifica los cauces de los ríos, alterando la morfología y estabilidad de los lechos, generando riberas artificiales inestables, con materiales que son arrastrados por erosión y crecidas».

Uno de los ríos más afectados es el Maipó, donde operan tres «areneras», todas con ordenanzas.

Estas areneras – detalla el artículo – ha generado «que el 86% de los peces de aguas dulces continentales de nuestro país esté en riesgo; además, estos son cada vez más pequeños y sus poblaciones han mermado considerablemente».

Regularización de la extracción de materiales para la construcción

A esto, se le suma los abandonos de los pozos de extracción de áridos, lo que genera impactos adicionales, ya que llegan a ser usados como vertederos, lo que afecta todos los ríos desde el Norte hasta el Sur del país.

Por esta razón, es necesario que se regularice y limite la extracción de todos los materiales de construcción, para así proteger la biodiversidad marina.

Estas labores de regularización debe realizarla la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y la  Dirección General de Aguas (DGA), quienes son los entes encargados de velar por el equilibrio y armonía en el uso de las aguas terrestres.

De igual forma, deben sumarse otras instituciones relacionadas a este tema.

También debe colaborar la ciudadanía para poder proteger los ecosistemas fluviales.

Los ríos de Chile, como el Maipo, son nuestro patrimonio común que debemos conocer, valorar y proteger de ribera a ribera y de cordillera a mar, si queremos una mejor calidad de vida para toda la comunidad biosférica.


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