Una Concertación encapsulada por su afán de poder

Las últimas semanas nuestra política criolla ha sido bastante mediocre por decir lo menos

Por Wari

02/06/2010

Publicado en

Actualidad / Columnas

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Las últimas semanas nuestra política criolla ha sido bastante mediocre por decir lo menos. Con una organización muy instrumental como el Partido por la ¿democracia? que decide abierta y públicamente no convocar a elecciones al interior de su colectividad, porque eso significaría un alto costo para un partido tan “necesario para Chile”, así como para la perduración del sistema económico pinochetista.

Esta nueva “patrulla juvenil” encabezada por la ex Ministra y diputada, Carolina Tohá y respaldada por el caudillo guirardista, Pepe Auth, en una actitud carente de valores y principios democráticos, dictaminan que la futura conductora del partido será Carolina.

Esa disposición no sólo transgrede los supuestos ideales de ese club de amigos, sino que profundiza la crisis de la democracia chilena, se institucionalizan esas decisiones convenidas entre gallos y medianoche y además, contribuyen a empeorar la imagen que el pueblo tiene de los partidos políticos y de la política.

Probablemente, la clase oligárquica de ese partido encabezada por Ricardo Lagos Escobar desde las penumbras debe estar pensando en cómo instalar el progresismo en el debate político regular. Pero en ningún caso en la urgencia de re-estructurar el rol del Estado. Esta situación política tendría por lo menos tres hipótesis explicativas.

La primera es que este partido al no contar con una raíz histórico-política tradicional, sus razones de fondo están fundamentadas en el momento y no en la mejora de la calidad de vida de las personas, al mediano plazo.

El segundo eje, está relacionado con la pérdida del rumbo político y el excesivo pragmatismo en que incurrieron sus representantes políticos.

Y finalmente, el reemplazo de los tradicionales espacios políticos como la villa, la población o el cité por los estudios de televisión, los matinales o los mass media.

Ahora, este y otros partidos intentan resolver los problemas por esas vías y raramente conocen en terreno las carencias y necesidades de un Chile que tiene muchos problemas por resolver.

Si aún hay incrédulos que piensan que la Concertación debe replantearse para ser opción de Gobierno, me atrevería a decir que no hay ideas claras para que eso ocurra. La Concertación está encapsulada y atrofiada en sus objetivos y difícilmente pueda ser una oposición con planteamientos sólidos.

Lo anterior se ejemplifica por un trabajo incoherente, ya que cristalizó un discurso de izquierda, pero sus acciones fueron de derecha. Por ejemplo, ¿Existe moral para criticar la venta de activos del agua en manos del Estado a sectores privados? ¿Es políticamente correcto que un ex directivo del canal estatal y PPD pase del mundo público a asesorar al mundo privado?

No son ni serán los únicos casos, pero la Concertación tiene más nexos con el mundo privado que un reconocimiento explícito en los sectores populares o en la clase media.

La creación de nuevos referentes es una opción, aunque centrar la discusión sobre el progresismo para Chile es sólo un eufemismo, huele más a una estrategia de reposicionamiento de ciertos cadáveres políticos que a la verdadera solución a los problemas del Chile del bicentenario. Quedan muchos años, y tal vez en una de esas, otro Chile se vislumbre en el horizonte.

Por Máximo Quitral

Académico Instituto de Estudios Internacionales, Unap.

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