¿Cómo frenar el uso de fertilizantes a base de nitrógeno?

Comenzó el ciclo de siembra en Vietnam y los productores se disponen con sus sombreros cónicos al campo para sumergir en el lodo las semillas germinadas de arroz, rubro principal alimenticio y económico de estas poblaciones. Pero, la próspera siembra del arroz deja secuelas ambientales por la utilización de fertilizantes a bases de nitrógeno que permiten incrementar el rendimiento.

En ese sentido, la doctora Pham Thi Thu Huong del Instituto de Investigación de Cultivos de Campo lidera un experimento internacional para conocer si una cepa de bacteria (Gluconacetobacter diazotrophicus, o Gd) que se fija al nitrógeno podría ayudar a reducir la presencia de fertilizantes en la siembra.

«El arroz, como otros cultivos, depende de los nutrientes esenciales que toma de los fertilizantes de nitrógeno, pero más del 50% del fertilizante que se usa se evapora o se vierte en el desagüe», explicó la especialista.

«Se transforma en dióxido de nitrógeno que, como gas invernadero, es 300 veces más dañino que el dióxido de carbono», destacó al comentar que el trasplante de plantas de semillero de arroz de 15 días, cultivadas en el laboratorio se ha convertido en la primera oportunidad para investigar la diferencia en longitud y peso entre las que han sido tratadas y las que no.

«Cuando son semillas, las plantas tratadas son recubiertas de la bacteria que fija el nitrógeno. Esta bacteria, normalmente encontrada en la caña de azúcar, permite a las plantas de arroz extraer el nitrógeno directamente del aire, en lugar de depender de un fertilizante artificial» manifestó Huong.

Asimismo, detalló que cada vez que la planta crece se va desarrollando una relación aérobica entre la bacteria y la planta de arroz, lo que da origen a que la bacteria tome el nitrógeno de la atmósfera en una forma que solo la planta puede usar.

«En Vietnam, estamos viendo reducciones del uso de fertilizante de nitrógeno de hasta un 50%, combinado con un incremento en el rendimiento de arroz del 15%» indicó Peter Blezard, empresario y dueño de la compañía Azotic, quien es uno de los financistas de los experimentos con el arroz de la doctora Huong en Vietnam.

Salvados con más tierras muertas

Aunque en la décadas de los sesenta el uso de fertilizantes y pesticidas a base de nitrógeno en todo el mundo hizo que millones de personas no sufrieran hambruna. La utilización de estos productos continua siendo ineficientes para producir la cantidad de alimentos que se requiere.

Además, la utilización de estos fertilizantes y pesticidas con nitrógeno ha traído como consecuencias más de 500 zonas muertas en los océanos del planeta y que se ha duplicado en los últimos 50 años. Se llaman zonas muertas cuando el uso excesivo de nitrógeno está presente en la siembra y que a su vez, reproducen algas que se descomponen y consumen todo el oxígeno extinguiendo la vida marina.

nitrógeno
Especies marinas se extinguen por el nitrógeno

Productores

Los campesinos de Vietnam trasplantan tres veces al año, millones de plantas de semillero y depende del éxito de sus cultivos podrán sostener económicamente a sus familias.

«Somos conscientes de la contaminación y el medio ambiente, pero nuestros cultivos necesitan fertilizantes. Somos agricultores, no tenemos otra alternativa», afirma Bui Thi Suot.

Crecimiento sin alimento

Se estima que para para el 2050, la población mundial alcanzará los 9.800 millones. Pero, la tierra estará limitada porque el exceso de estos fertilizantes de nitrógeno aumenta los riesgos de contaminación de ríos y océanos, además de evaporarse en la atmósfera. Los estragos serán irreversibles, mientras que es probable que en treinta años la hambruna llegue a cada rincón.

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